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lundi 4 juin 2018

Z6399, el genocidio ignorado

Ceija Stojka, Cadáveres,, 2007, tecnica mixta sobre lienzo, col. Galbert
La exposición de Ceija Stojka en la Maison Rouge (se acabó el 20 de mayo) molesta, primero porque se ha dicho demasiado «yo no sabía», o en todo caso «no estaba consciente de ello». Un genocidio ignorado que tuvo tantas dificultades para que lo reconocieran en la sombra del otro, un genocidio del que nadie hablaba, que ninguna organización, ningún estado, a fortiori, sacaba adelante, ¿qué sabíamos de eso? ¿el número de muertos nos salta a la memoria? ¿todo el mundo se acuerda del joven mártir y su Diario se lee en todas las escuelas? ¿Un memorial encontró su lugar en todas las memorias? Nada de todo eso. Todavía hoy hablamos muy poco de ello, lo pensamos muy poco. Hace seis años cuando estaba en Berlín, en el lugar en donde debía construirse no sin enredos, el Memorial homenaje a los romaníes y a los sintis exterminados por los nazis (finalmente inaugurado en octubre del 2012) no había sino una casucha de construcción enrejada.
Ceija Stojka, detalle de Z6399, 1993, acrilica sobre papel acartonado
Es por esa razón que Ceija Stojka, matricula Z6399 tatuada en su brazo, es tan importante. Porque cuando los discursos políticos no dijeron prácticamente nada, cuando los libros de historiadores no impactaron, cuando los raros testimonios se quedaron en la sombra, cuando se orientó y se oscureció la memoria, sólo una artista que vivió eso puede conmocionar las mentalidades, ella sola puede cambiar el curso no de la historia sino su percepción, y hacer justicia, restablecer equilibrios, resucitar la memoria. 
Ceija Stojka, ST (detalle), 08/08/2002, acrilica y arena sobre cartón
Es verdad que es el arte de una autodidacta, un arte ingenuo, expresionista, en primer grado : les escenas alegres de antes y después de la guerra solo valen por los colores vivos, por su contraste apaciguado con las imágenes de la deportación, y nadie les prestaría mucha atención fuera del contexto (arriba un ejemplo de su devoción a la Virgen que encontramos en la exposición, estatua decorada con pedrerías de vidrio).
Ceija Stojka, ST, 15/03/2003, acrilica sobre papel
Pero esas pinturas o dibujos sobre su experiencia de deportada tienen una intensidad extraordinaria. Cuando Zoran Music revisita sus pesadillas, cuando Charlotte Salomon baraja sus obsesiones, Ceijka Stojka nos entrega un testimonio : dice, con palabras sencillas, los miedos de una niña de 10 años, la presencia materna reconfortante, la ausencia de temor frente a la muerte. Y es a causa de esos sentimientos simples y en bruto, y porque los revisita 40 o 50 años más tarde, que sus pinturas son tan fuertes. Es porque no sabe pintar que sus pinturas nos saltan al corazón (arriba una imagen de los niños escondidos en las hierbas altas para escaparse de los nazis, solamente aparecen sus ojos).
Ceija Stojka, Dirección el crematorio, 08/09/2003, tinta sobre papel, col. Galber
Para mí la obra más impresionante es ésta, tinta sobre papel del 8 de septiembre 2003 intitulada Dirección el crematorio : los detenidos ya no tienen rostro, sus cuerpos son solamente trazos, son muselmann, decían sus compañeros, es decir, hombres casi muertos. Otras obras tienen la misma fluidez, el mismo alejamiento de la representación : el horror no se puede representar, nos dice Stojka, solo se puede evocar, con esos trazos, esas sombras, esos fantasmas. No podremos olvidar.
Vista de la exposición Mundos zíngaros, fotografías antropométricas
Para completar esta experiencia, hay que ir al Museo de la Inmigración (hasta el 26 de agosto) : es verdad que es ambiguo considerar a los Romaníes o Zíngaros como inmigrantes (¿inmigrantes del interior? pueblo sin fronteras). Podemos ver una muy buena exposición de Mathieu Pernot sobre los Gorgan, que el año pasado mostraron en Arles (es un tema que le gusta mucho a Pernot) y también una exposición sobre la historia de los Zíngaros en Francia que el museo ha preparado. Está muy bien hecha y permite salir de los tópicos habituales. Es incomparablemente mejor que la catastrófica exposición de hace 6 años en el Grand Palais. Están Atget, Kertesz, Debise Bellon y Moholy-Nagy.
Matéo Maximoff, páginas de un album, familia y amigos, 1960-80
Es una mirada sobre los Zíngaros, es muy poco casi nada una mirada sobre ellos mismos. Salvo algunas fotos de familia tomadas por aficionados (Pernot incluye también las de los Gorgan), como las de la familia Demitro en Halifax, solamente hay dos fotografías zíngaras que dan testimonio de su propio pueblo : el escritor y fotógrafo Matéo Maxomoff (1917-1999, hijo de un romaní ruso y de una ramoní francesa; el artista, boxeador y guardaespaldas de Malraux, Gerard Gardner escribió su biografía) y Payo Chac (Jacques Leonard, 1909-1995, un francés, que se instaló en Montjuic por amor por Rosario Anaya; abajo). La fotografía que fue el instrumento de su represión (con libretas de viaje) sigue siendo un objeto de dominación que los zíngaros mismos no se han apropiado.
Jacques Léonard, La noche de todos los santos en el barrio de  de Montjuic, hacia 1956
Es evidente, me parece, que en Francia y en otros lugares existe el racismo hacia los romaníes y ellos siguen al margen de una sociedad que no quiere aceptarlos ni integrarlos con su propia identidad. Dos exposiciones por muy buenas que sean no van a cambiar las cosas tal cual son, de hecho, en el fondo de cada uno de nosotros : al salir de la Maison Rouge y al ver a jóvenes zingaros mendigando, ¿nos sentimos menos molestos? ¿más compresivos? lo dudo.
Excelente catálogo sobre Ceija Stojka
Fotos del autor, excepto la tercera.

jeudi 30 septembre 2021

Ceija Stojka

 


29 de septiembre de 2021, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


Ceija Stojka, ST, 1994, acrílica sobre carton, 100x70cm



Sólo quedan unos días para ver la exposición de pinturas de Ceija Stojka en la galería Christophe Gaillard, especialmente si no vieron su exposición en la Maison Rouge, hace tres años. He vuelto a tomar aquí algunos elementos de la reseña que escribí entonces. Este testimonio sobre el genocidio de los gitanos por los nazis molesta porque que se dijo demasiado «yo no sabía», o en todo caso «yo no era consciente». Fue un genocidio ignorado, que por estar en la sombra del otro, tuvo tanta dificultad para que lo reconocieran, fue un genocidio del que nadie hablaba, que ninguna organización ni ningún estado, claro, ponía de relieve, ¿qué sabemos? ¿El número de muertos nos viene inmediatamente a la mente? ¿El nombre de una joven mártir está presente para todos y su diario en todas las escuelas? ¿Existe un memorial que haya encontrado su lugar en todas las memorias? Nada de todo eso. Aún actualmente hablamos tan poco, pensamos tan poco en ello. Es la razón por la cual Ceija Stocjka, matrícula Z6399 tatuada en el brazo es tan importante. Porque allí en donde los discursos políticos no dijeron casi nada, en donde los libros de historiadores tuvieron tan poco impacto, allí en donde los raros testimonios quedaron en la sombra, en donde la memoria fue orientada, oscurecida, sólo una artista que lo vivió puede conmocionar las mentes, ella sola puede cambiar el curso no de la historia sino de la percepción, para hacer justicia, para restablecer equilibrios, para resucitar la memoria. Esos ojos disimulados entre la hierba dicen mejor que las palabras el miedo y el deseo de sobrevivir a pesar de todo. 


Ceija Stojka, Ravensbrück, 20/08/2009, acrílica sobre lienzo, 80x60cm


Se trata del arte de una autodidacta, un arte naíf, expresionista, en primer grado: las escenas joviales de antes y de después de la guerra no valen sino por sus colores alegres, su contraste tranquilo con las imágenes de la deportación y a nadie les interesarían fuera de contexto. Ceija Stojka da testimonio: dice con palabras sencillas los miedos de una niña de diez años, el consuelo de la presencia materna, la ausencia del terror frente a la muerte. Y es porque sus sentimientos son simples y en bruto y porque los revisita 40 o 50 años después, que su obra tiene tal intensidad. Es porque no sabe pintar bien que sus pinturas nos saltan al corazón. La intensidad se encuentra en las caras ocultas, los cuerpos reducidos a unos trazos y en los colores violentos. 


dimanche 14 mars 2021

Resumen de enero y febrero de 2021 y algunos libros

28 de febrero de 2021, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


10 reseñas este bimestre (la mayoría sobre libros)


14 de enero: Mujeres fotógrafas

15 de enero: Museo de la gentrificación y derecho al regreso (Nikolaï Nekh)

16 de enero: «Humilde sirvienta de las artes» (Bacon y de Agata)

19 de enero: « Pensaba convertirme en Victor Hugo, me convertí en Delacroix »                         (Frédéric Bruly Bouabré)

4 de febrero:  «(Soy) amo este traje más estético» (Marcel Bascoulard)

22 dde febrero: Cómo mirar a Blossfeldt

24 de febrero: Pedro S. Lobo: desaparición de las imágenes

25 de febrero: ¿El autorretrato para qué? (Vivian Maier)

26 de febrero: Muere el papel, muere el autor (Alison Rossiter)

27 de febrero: Maurice Denis, pintor y/o teórico


LIBROS (muchos, por falta de exposiciones) :


 Sobre Edvard Munch, dos libros;

– Catálogo de la exposición (vista por internet) sobre sus fotografías en el Museo Munch: No voy a repetir aquí lo que decía sobre sus autorretratos, sobre el erotismo de las fotos con las hermanas Meisner y sobre su calidad técnica mediocre hecha a propósito, solamente voy a comentar el catálogo The experimental Self. The Photography of Edvard Munch (Oslo, Museo Munch, 2020, 120 páginas, 122 ilustraciones, entre ellas 105 fotografías de Munch de las 183 inventariadas, en inglés, también existe en noruego). Tres ensayos: Patricia Berman muestra el vínculo entre algunas de sus fotografías y sus lienzos; Tom Gunning se intyeresa por sus experimentaciones; Marie-Claire Pappas analiza sus autorretratos y «selfies». Hace falta una bibliografía. Recibido en servicio de prensa.

– El libro para niños Réveille le Munch en toi ! - ¡Despierta el Munch en ti! - de Dominika Lipniewska (Oslo, Museo Munch, 2020, 66 páginas, en francés, también en inglés, alemán y noruego) es una forma divertida de despertar la creatividad de un niño; pero solamente funciona si se le muestran los lienzos de Munch que lo deben inspirar y es una pena que no los hayan reproducido en el libro. Recibido en servicio de prensa.


Jeux de mains, -Juego de manos-, es un libro precioso de Cécile Poimboeuf-Koizumi y Stephen Ellcock (Marseille, Chose commune, 2021, 360 páginas, en francés y en inglés) es eso mismo, una selección de manos, una antología. La autora y editora dice: «cuando contemplo una obra de arte figurativo, miro las manos». El libro presenta dibujos, cuadros, esculturas y bastantes fotografías, desde la antigüedad hasta Louise Bourgeois pasando por, en desorden, Egon Schiele, Francesca Woodman, Alberto Giacometti, Edgar Degas, Claude Cahun, Man Ray, Jared Bark, Hans Holbein, Dóra Maurer y muchos otros más. El libro está encuadernado a la japonesa, es decir, que una hoja de por medio no va cortada y no debe cortarse: se tiene que abrir con delicadeza para descubrir los títulos de las obras. Una preciosidad divertida pero que conlleva inevitablemente a que se rompa un poco por más cuidado que se tenga. Recibido en servicio de prensa.


Cualquiera que se haya conmovido con la exposición de Ceija Stojka por su relación en imágenes del genocidio tan desatendido de los Gitanos por los nazis, leerá con emoción el libro The Paper is Patient (168 páginas, 105 ilustraciones, en inglés con la transcripción de los textos en alemán de Stojka, catálogo de una exposición en el Malmö Konsthall, publicado por Paraguay y distribuido por les presses du réel). En efecto, el libro reproduce (¿por primera vez?) además de las pinturas de Ceija Stojka, los textos que escribía por detrás (y algunas veces por delante en un alemán somero), en facsímil, en transcripción y en traducción. Además de las reproducciones el libro tiene un ensayo de Noëlig Le Roux sobre la relación de Stojka con la escritura, una biografía por Paula Aisemberg y un texto de Irka Cederberg sobre el Porraimos, el genocidio desatendido, relegado al segundo plano. El título es una citación de Stojka, pero también pensamos en Anne Frank, víctima del otro genocidio, quien al no tener amigos solamente podía hablarle a su diario y escribiendo: « Paper is more patient than man ». Un ejemplo, uno solo de los poemas de Ceija Stojka : « noch Bevor / Der Tot komt / Leben mit Qual » (Antes de la muerte, una vida de agonía). Recibido en servicio de prensa.


Nino Mogliori sigue siendo para mí el jovencito que conocí en Bolonia hace casi diez años, hoy tiene 94 y en su juventud (en años), fotografió a los habitantes del Delta del Po. Gente del Delta 1958 es un libro pequeño de Humboldt Books (Milan, 2020, 72 páginas, 50 fotografías en blanco y negro, distribuido por les presses du réel, ensayos en italiano y en inglés de Vasco Brondi sobre su experiencia del Delta, Mauro Zanchi sobre Migliori y el neorealismo, y Corrado Benigni sobre la mirada de Migliori). En esta zona, entonces una de las más pobres de Italia, Migliori, cuyo trabajo era más documental que experimental (hace series similares sobre Emilia, el Norte y el Sur, la que más bella me parece), captura la omnipresencia del río, la humildad de las casas, la angustia digna de los campesinos, mujeres de negro con velo, hombres oscuros, niños soñando con los juguetes de las vitrinas; en una página, frente a una bonita jovencita amable, se introduce una Vespa y al volante un joven sonriente, síntoma de un futuro más acomodado. Recibido en servicio de prensa.


Estas pocas líneas no sabrían hacerle justicia a la larga y magnífica biografía de Susan Sontag por Benjamin Moser (Penguin, 2020, 818 páginas (!), 60 fotografías, en inglés; traducido al alemán, al neerlandés, al portugués, al español pero no al francés...) que obtuvo el Premio Pulitzer de las biografías. Es un trabajo bastante (¿demasiado?) detallado, muy bien documentado (el autor tuvo acceso a los archivos personales de Sontag), fruto de una investigación extensiva que relata los hechos vistos desde diferentes enfoques luego de sus muy numerosas entrevistas. Pero crea algunas controversias. Se trata de un fino análisis del pensamiento de Susan Sontag y de cómo se fue construyendo, a la vez durante su juventud y a través de sus confrontaciones. Me ha convencido menos el análisis psicológico, la voluntad de explicar su personalidad ambivalente esencialmente a causa del alcoholismo de su madre, y la descripción algo simplista de su angustia ante el éxito. Volveré a esto, espero. Recibido en servicio de prensa.


Les secrets des tirages alternatifs -Los secretos de las impresiones alternativas- de Anaïs Carvalho y Rémy Lapleige (association Dans Ta Cuve) es un libro (Paris, Eyrolles, 2021, 184 páginas) que cae bien en un momento en que todas esas impresiones no estandardizadas vuelven con fuerza: la omnipresencia de lo numérico conlleva a fotógrafos que resisten, a revisitar las técnicas del siglo XIX, antotipia, cianotipia, papel salado, platino, etc. El libro empieza con una sección histórica resumida, es verdad, pero útil sin embargo, para volver a contextualizar los procesos, y luego explora de manera más técnica, el laboratorio, el inter negativo, la impresión contact, los soportes (no solamente de papel...), y ocho métodos diferentes. Aunque sea un libro más bien para los que hacen, es también muy interesante para aquellos que como yo, miramos. Y si la problemática de la impresión les interesa, escuchen esta conferencia. Recibido en servicio de prensa.

 

Un bonito libro con diez collages sensuales del artista neerlandés Frits Wiggers (recién fallecido), editado con fondos de autor: nueve o dieciséis fotografías idénticas de una parte de cuerpo femenino visto de muy cerca, presentadas en cuadrícula, una conceptualización gráfica de una sensualidad llevada a lo abstracto. Comprada en subasta en Ader.


Para terminar, una obra apasionante sobre Arthur Rimbaud y la fotografía, Arthur Rimbaud Photographe de Hugues Fontaine (Paris, Textuel, 2019, 216 páginas, numerosas ilustraciones). Por un lado un análisis muy fino de los retratos de Rimbaud, niño, en donde Carjat, luego en Abisinia (tres autorretratos en muy mal estado) y en Aden (una foto de grupo, que fue controvertido). Por otro lado el relato de la iniciativa de Rimbaud como fotógrafo en Harar y una buena cantidad de imágenes atribuidas. Es un libro basado en la investigación completa tanto sobre la vida de Rimbaud y su correspondencia, como sobre Etiopía y Aden a finales del siglo XIX, y las personas con las que se encuentra. Se trata de un relato apasionante, no es lineal, está hecho de una serie de ilustraciones y se lee como una novela. Podemos leer también Rimbaud à Aden (Paris, Fayard, 2001, 168 páginas, unas cien fotos), a partir de la «famosa» foto de Rimbaud, mezcla fotos antiguas y el fotógrafo Jean-Hughes Berrou revisita de los lugares en Aden (textos de Pierre Leroy y Jean-Jacques Lefrère). Libros comprados en el maravilloso Espace de la Reine de Saba, un antro lleno de riquezas sobre el Cuerno de África y Yemen.

 

dimanche 12 août 2018

Fin de la partida en la Maison rouge


03 de agosto de 2018, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)




Tote bag

A través de los años, aunque no haya visto todo, fui a menudo a la Maison Rouge, que cierra en menos de tres meses. Conté 32 reseñas en mi blog, y es posible que olvide alguna. En 2006 organizamos un encuentro de blogueros, y, como miembro de los Amis (amigos), presenté con éxito el trabajo de Thu Van Tran, que mostraron en el patio. La gran mayoría de mis críticas de exposición fueron positivas, incluso muy positivas. Fue el caso en particular de las exposiciones de un artista (o de un colectivo): citemos, sin orden a, Luc Delahaye , Steiner et Lenzlinger , Kudo , Sots Art , Patrick van Caeckenbergh , Gregor Schneider, Berlinde de Bruyckhere , Mika Rottenberg , Céleste Boursier-Mougenot , Pilar Albarracin , Stéphanie Solinas , Chiharu Shiota , Jean-Jacques Lebel , Henry Darger , Hervé di Rosa y, recién, Ceija Stojka.

Críticas positivas también para las exposiciones de las colecciones particulares: la de Arnulf Rainier, de los Setari, de Silvio Perlstein (y una segunda reseña), de los Coppel y de los Lemaître, al igual que la colección de cofias de Antoine de Galbert, que vi como el anti Quai Branly. Me entusiasmaron menos las presentaciones de escenas artísticas (Jobourg si, pero Winnipeg, no).

Las exposiciones sobre las cuales fui más crítico fueron las exposiciones temáticas. Aunque aprecié bastante Todos caníbales y Polvos, otras en cambio me parecieron que tenían un tema difícilmente perceptible, demasiado anecdótico y les faltaba hilo conductor y consistencia: fue el caso de las exposiciones sobre las contra culturas, sobre las drogas, sobre el neón, y sobre el Teatro del mundo. Claramente, el punto débil de la programación. 

Entonces la decepción fue grande al ver que esta bella aventura se termina con una exposición bastante floja sobre el despegue (hasta el 28 de octubre). Es verdad que hay obras interesantes, pero nada que vincule con el despegue espiritual, la ambición social, el éxtasis, el espiritismo y la droga, la danza, el deporte, la tecnología, más allá del juego con las palabras, una analogía inverosímil, cuando varios de esos temas (y algunos de los artistas, Roman Signer, Fabio Mauri, Panamarenko) merecerían una exposición por sí mismos, una exposición pensada, argumentada y menos anecdótica. Lástima. Prefiero quedarme con el recuerdo de mi admiración ante Ceija Stojka.

lundi 4 octobre 2021

Resumen agosto - septiembre y libros

 


30 de septiembre de 2021, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


8 reseñas este bimestre


31 de agosto: Novelas de una obra maestra (continuación)


7  de septiembre: ¿Giacometti el egipcio?


21 de septiembre: La imagen y su doble


23 de septiembre: Anni Albers (y su marido)


24 de septiembre: Orfeo, «Venus», Bastet (Deroubaix)


25 de septiembre: Alicia Penalba (mi primera escultora)


29 de septiembre: Ceija Stojka


30 de septiembre: Georgia O’Keeffe, una pintura libre, nueva y sensual


Libros:


Orazio Gentileschi, El Descanso de la Sagrada Familia durante la huída a Egipto, hacia 1628, óleo sobre lienzo, 157x225cm, Museo del Louvre



La casa de negocio literario (por no decir editora) Malo Quirvane que parece tener un pedigrí interesante, lanzó una colección « XVIIème » -siglo XVII- en la cual se invita a los autores para que escriban una novela corta (se lee en menos de 30 minutos) sobre un cuadro del Louvre de ese siglo. La idea es atractiva pero cuatro de los cinco autores de la colección utilizan el cuadro como simple pretexto, adorno o accesorio, y las historias que cuentan (algunas muy bien escritas, por ejemplo la del Retrato de Alof de Wignacourt, otras bastante convencionales sobre el Divino Rostro) no tienen mucho que ver con el cuadro, incluso nada. La única que me interesó puesto que es la única que une pintura y literatura es « L’Oeil d’Artemisia» -El Ojo de Artemisia- de Emmanuelle Favier... y no se trata de un cuadro de Artemisia sino de su padre Orazio Gentileschi, El Descanso de la Sagrada Familia durante la huída a Egipto: la autora nos cuenta que habría sido Artemisia quien pintó el ojo del Niño Jesús bebiendo la leche materna, ojo que ella abre y que mira al espectador. Es una buena oportunidad para oponer la pintura del padre y la hija y también para recordar la violación de Artemisia por Tassi, aunque haya algunos anacronismos: la violación ocurrió en 1611, el juicio por no querer casarse con la víctima en 1612, pero la fecha más temprana del lienzo de Judith decapitando a Holofernes es 1614, pero poco importa, afirmar su concomitancia con la violación es una licencia creativa fácil pero que dice muchas las cosas. Me hizo saltar, cuando leí  «las santurronerías caravagiescas», pero es una novela interesante, audaz, con ritmo, con un vocabulario rico (a veces demasiado: por ejemplo la palabra « pétrichorien » necesita una nota de pie de página...) 


Portada: Paul McCarthy, Basement Bunker: A Painted Queen Small Green Room, 2003, col. privada


Arty en una novela policiaca del coleccionista Louis Nègre, editada por Cohen & Cohen, es una novela sobre el medio del arte contemporáneo que describe muy bien las fallas y los excesos de ese microcosmos y hace unos retratos críticos bastante divertidos, algunos con clave, el galerista internacional, la directora de la FIAC, la periodista franco iraní. Se nota que el autor conoce bien ese mundo por el cual no siente ningún afecto y algunas veces da la impresión de que está arreglando cuentas con él (¿qué tiene contra el Guggenheim Bilbao?). La intriga es secundaria y lo divertido es la pintura sin concesión del pequeño mundo «arty». Libro recibido en revista de prensa.


Portada: Piero di Cosimo, Retrato de Simonetta Vespucci, hacia 1480, óleo sobre tabla, 57x42cm, Museo Condé, Chantilly



La editorial L’Atelier Contemporain publica una colección « Studiolo » entorno al arte (más bien clásico). Ya mencioné el libro de Jerôme Thélot sobre Guéricault. Entre los otros títulos leídos este verano, el Manet de Georges Bataille, tan revelador del autor como de su pintura, ambos «ideadores», el autor buscando una nueva manera de escribir sobre el arte y el pintor burgués anodino pasado de moda, vencido por la revolución pictórica que realiza; Durer, Le Burin du Graveur -El Buril del Grabador- del escritor Alain Borer, un erudito que cuenta las diferentes facetas del artista, de su personalidad y de su talento; y un pequeño tesoro, Piero di Cosimo ou la forêt sacrilège del poeta Alain Jouffroy, una biografía novelesca que a partir de algunos datos históricos (especialmente Vasari) y de una mirada acerada sobre los cuadros (especialmente los profanos, mucho más originales), nos traza un retrato del misterioso «marginal» de talento, «extraordinariamente excéntrico», que se opone tanto al poder civil y eclesiástico como al neoplatonismo, y que Jouffroy vincula con André Breton. Todavía me quedan por leer algunos libros de esta colección... libros recibidos en servicio de prensa .

samedi 23 avril 2022

Imágenes del exilio

 


19 de abril de 2022, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)




Portada del libro, con Adrian Paci, Centro di Permanenza temporanea, 2007


Actualmente, el migrante, el refugiado, el exiliado, el desplazado, están omnipresentes en nuestro mundo, en nuestro imaginario, en nuestro ambiente político también (!). El exilio es un tema que la literatura, la filosofía y la política (Bertolt Brecht, Walter Benjamin, Vilém Flusser, Edouard Said, André Aciman, Mahmoud Darwish) han tratado con frecuencia, pero es más raro desde el punto de vista artístico como en este excelente libro sobre Marcel Duchamp, en esta exposición en Siena sobre el nomadismo, o en esta de Arles sobre el exilio de los palestinos, de Taysir Batniji (abajo). El mérito del libro Imágenes del exilio, del historiador de arte Maurice Fréchuret, es que estudia de manera amplia (naturalmente no es exhaustivo) la representación del exilio en el arte (Les presses du réel, 2021, 216 páginas, más de 60 ilustraciones de formato pequeño, recibido en servicio de prensa). 


Taysir Batniji, Home away from home, 2017 (documento de viaje de Khadra Batniji)


En efecto, el trabajo abarca tres ámbitos bastante diferentes: la representación del exilio en la pintura clásica, sobre temas bíblicos principalmente; la fotografía de personas exiliadas vinculadas en especial con los grandes conflictos de los siglos XX y XXI; y los trabajos sobre el exilio de artistas contemporáneos.  


Tommasso di Giovanni, llamado Masaccio, Adán y Eva expulsados del Paraíso 1427, fresco, Florencia, iglesia del Carmine, capilla Brancacci, antes y después de la restauración (pág.12)


Entonces, el primer exilio, el de Adán y Eva expulsados del Paraíso y la primera ilustración del libro es, muy a propósito, el fresco de Masaccio; luego vienen los mitos del éxodo de los hebreos, la huida a Egipto de la Santa Familia, las Cruzadas (conquista más que exilio), y la figura del Judío errante (con Gustave Moreau y Chagall también). 


Anónimo (¿CICR?), Refugiados palestinos cerca del puente Allenby, 1948 (?), pág. 96


Luego se habla de proscritos, Victor Hugo, Gustave Courbet, Elisée Reclus (que se frecuentaron en La Tour de Peilz en 1874-77, pág.76), y sobrevuelan las historias, sin embargo ricas, de Zola, Freud, Benjamin y Trostky, y llegamos a los grandes desplazamientos de población del siglo pasado: armenios rescatados del genocidio, italianos huyendo del fascismo, republicanos españoles, volksdeutsche después de 1945, palestinos víctimas de la depuración étnica de la Nakba. De estos últimos, el autor muestra dos fotografías y nos dice que «los autores son desconocidos» (pág.93) parece ignorar que son fotografías tomadas por los empleados del CICR, comprometidos en las expulsiones de indigenas palestinos organizadas por sionistas y cuya reproducción le fue negada a Ariella Aïsha Azoulay, quien tuvo que resignarse a dibujarlas de nuevo (Unshowable Photographs, Many Ways not to say Deportation): se hubiera tenido que hablar también de la manipulación de las verdades históricas sobre aquellos exiliados. 


Estefania Penafiel Loaiza, área para campamento, 2013-2015


Después del arte clásico y del fotoperiodismo, la parte más interesante del libro es la segunda mitad, dedicada a los artistas contemporáneos que interpretan los problemas del exilio: el trabajo de unos 25 contemporáneos es presentado en detalle y el de una gran mayoría es mencionado brevemente. Vemos a Zineb Sedira y el desarraigo, Francis Alÿs y la frontera, Mona Hatoum y el territorio, Kimsooja y los fardos, Kader Attia y el remiendo, Estefanía Peñafiel Loaiza y sus imágenes (un air d'accueil, arriba) de protección de los migrantes, y a muchos más. La portada del libro, arriba, procede de un video del artista albanés residente en Italia, Adrian Paci, Centro de retención permanente (el título italiano tiene más gracia: Centro di Permanenza temporanea): vemos a hombres y mujeres que llegan a paso lento, subirse a una pasarela de avión e inmovilizarse con semblante de inquietud. Un desplazamiento hacia atrás de la cámara nos muestra entonces que la pasarela no lleva a ninguna parte, a ningún viaje, a ningún futuro, que está suspendida como en el vacío. Escribe Fréchuret que el malestar viene de aquellos inmigrantes, de aquellos exiliados, suspendidos en el espacio y también en el tiempo, en las reglas de los demás, de los establecidos, de los sedentarios, de los que van a votar el domingo. 


Jean-Baptiste Ganne, Gélém, gélém, 2013, vista de la instalación (pág.139)


Descubrí en este libro el trabajo de Jean-Baptiste Ganne sobre los romaníes. Sobre ese pueblo olvidado, ignorado eternamente, cuyo genocidio ha sido minimizado, sobre la alteridad marginal en medio de nosotros, varios artistas lo han trabajado ya: Bertille Bak, Mathieu Pernot, Arno Gisinger, Jean-Charles Hue, y naturalmente Ceija Stojka. El trabajo de Ganne lo inspira la música y en especial la de Šaban Bajramović, músico romaní serbio que compuso el himno de la comunidad, Djelem, djelem (letra aquí: caminé, caminé). Su instalación Gélém gélém, en la que, con ese fondo musical, flota una bufanda gitana, alude a los progromos, a las persecuciones, al racismo, al exilio permanente. A lo largo del libro pasamos así de una dimensión religiosa de un exilio fundador en el arte clásico a testimonios fotoperiodísticos sujetos de manipulación y después a obras contemporáneas sutiles y comprometidas que dicen de soslayo las fallas de nuestro mundo.