16 de marzo de 2026, por Lunettes Rouges
(artículo original en francés, aquí)
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| Leonora Carrington, Los Amantes, 1987, óleo sobre lienzo, 76x103cm, Mujeres artistas del Museo de Mougins / col. Levett. |
Visitando la exposición de Leonora Carrington en el museo de Luxemburgo (hasta el 19 de julio) entendemos mejor porqué la excelente exposición sobre el surrealismo a lo femenino en el museo de Montmartre hace tres años, había reducido esta artista a la mínima expresión (una sola obra de 1939, de cuando estuvo viviendo con Max Ernst). En esa exposición había una citación de ella que dice que ella no se definía como surrealista, citación que no aparece aquí (salvo error). Y en esta exposición distinguimos la distancia entre ella y los surrealistas: mientras que ellos rechazan todo dogma y toda ideología, ella al contrario se complace con creencias mágicas, esotéricas, místicas, cabalísticas. Mientras que ellos le dan preferencia al sueño libre, ella al contrario baraja sus obsesiones más o menos psicóticas.
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| Leonora Carrington, La Tentación de san Antonio, 1945, óleo sobre lienzo, 122x91cm, col. part. |
Una de las mejores demostraciones de esta diferencia es el concurso lanzado por Albert Lewin, director de la película Bel-Ami según Maupassant, que desea mostrar una pintura contemporánea inspirada en las Tentaciones de San Antonio del Bosco. Llama a Max Ernst (que gana), Salvador Dali, Paul Delvaux, Dorothea Tanning, Eleonora Carrington y a otros, como Leonor Fini que no acepta (Marcel Duchamp era uno de los miembros del jurado). Mientras que los otros artistas producen obras trágicas cercanas a la naturaleza del Bosco, Carrington pinta una escena insípida en la que el santo tiene tres caras, el cerdo se ha convertido en un animal doméstico tirado por el suelo y la mujer andrógina está ocupada guisando un menjurje químico, ya no tiene nada de tentador, un cadáver de mujer desnuda flota en el río. O cómo endulzar y volver soso un mito.
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| Leonora Carrington, El médico español, 1940, óleo sobre lienzo, 37.5x54cm, Art Institute of Chicago. |
Claro que hay que hablar de su vida trágica, primero burguesa rebelde por quien, en 1937, Max Ernst, nacido 26 años antes que ella, deja a su mujer; pero no la reduzcamos al papel de discípula de Ernst, aunque él haya hecho que se abriera su talento artístico, porque hay que reconocer que sus dibujos de adolescente, Sisters of de Moon de 1932, no tienen valor (se parecen a las publicidades para el incienso y el cannabis médico vendido en la tienda New Age abajo de mi casa). Luego sus desordenes psiquiátricos en Ardecha y después en España en 1940/41 que la marcaron profundamente, pero los cuadros que hacen referencia a ello, como El Médico español, están muy alejados de la manera mucho más elegante, de por ejemplo Frida Khalo quien supo expresar y sublimar sus dolores.
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| Leonora Carrington, El Mundo mágico de los Mayas, 1963-64, caseína sobre tabla, 213x457cm, Museo nacional de Antropología e Historia, Mexico (no está en la exposición). |
Se fue para Méjico gracias a un matrimonio por conveniencia y allí pasará 69 de sus 94 años. Pero (a diferencia de Frida Khalo, claro, y de otras inmigrantes como ella, Tina Modotti o Kati Horna) parece que vive en otra dimensión, no se inspiró del arte y la cultura mejicanos, salvo para un pedido, El Mundo mágico de los Mayas (no está en la exposición) que además recicla mitos celtas al lado de los del Chiapas. Se casó con el fotógrafo Imre Weiz (compañero de Capa y, judío húngaro también, pasa algunos meses en un campo de internamiento para extranjeros en Marruecos) y encuentra algo de estabilidad (gracias también a un gurú discípulo de Gurdjieff) se puede dedicar entonces libremente a sus gustos artísticos por los animales fantásticos, el tarot, la cábala y la alquimia, por la brujería, la muerte y el espiritismo. Al contrario de los surrealistas (o de Antonin Artaud) no toma mucha distancia, todo parece demasiado evidente. Todas las creencias son muy respetables: cada quien lo suyo...



