lundi 19 février 2018

Jean Fautrier, iracundo e informal

17 de febrero de 2018, por Lunettes Rouges



(artículo original en francés, aquí)



Jean Fautrier, Rehén con manos, 1942, óleo sobre papel encolado sobre lienzo, 46x55cm, CP




De Jean Fautrier yo conocía sobre todo los Rehenes, una serie de cuadros matéricos, casi todos iguales, de pasta gruesa trabajada con energía, con manchas blancas de reflejos dorados, de colores suaves que le chocaron a André Malraux, a quien esta belleza le parecía 
«complaciente» e incompatible con el drama, siendo que precisamente, lo que quería Fautrier, me parece, era vencer el horror dentro de una estética de resistencia que intenta figurar lo infigurable (podemos pensar en Dubuffet pero los enfoques son diferentes). También conocía el retrato mordaz que hizo de él Angie David al final de su biografía de Dominique Aury (alias Pauline Réage) : un hombre violento con su pareja, rodeado de un harem, libertino pero celoso, alcohólico y furioso, «furibundo» de humor salvaje (un tema sobre el cual la biografía del catálogo pasa discretamente).




Jean Fautrier, Pequeño desnudo negro, 1926, óleo sobre lienzo, 35x27cm, CP



La exposición en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de Paris (hasta el 20 de mayo) es una oportunidad para descubrir otras facetas de su pintura (y su escultura, desconocida), no solamente sus obras de juventud, más bien realistas y primitivistas, y sus hermosos paisajes glaciales, sino sobre todo su periodo negro, durante el cual desnudos y animales se funden en una monocromía trágica. También me sorprendió el Cristo visto de arriba, vision rara, y rara alusión a la religión en su obra (aquí-abajo)



Jean Fautrier, El Infierno de Dante, Chant II, 1930, litografía color y pastel sobre papel, 22x28cm, CP



Aunque luego, sus bosques y árboles se sitúan en la frontera del realismo y la abstracción, es en su serie sobre el Infierno de Dante (que destruirá, furioso, porque Gallimard no la publica) en donde mejor se manifiesta su «arte informal», su capacidad para liberarse de la representación, del mimetismo, y en donde juega con los contornos y el esquematismo. 



Jean Fautrier (1898-1964). « El Tintero (de Jean Paulhan) ». Óleo sobre papel encolado sobre lienzo. 1948. Paris, museo de Arte Moderno.




La forma de ejecución de los Rehenes se encuentra también en muchos otros cuadros, desde La Judía de 1943 hasta los Partisanos (húngaros) de 1956, y en pequeños objetos que pintó al final de su vida, como este tintero entre mancha y frase (tintero dicho de Jean Paulhan), indicio de su cercanía con muchos escritores (en particular Francis Ponge).



Jean Fautrier, El Cristo en la cruz,1927, óleo sobre lienzo, 155.5x90cm, Colección Centro Pompidou en depósito en el MUba Tourcoing




Un pintor cuya reputación fue por eclipses, a menudo mal amado, redescubierto a veces. Exposición más bien compleja y bonito catálogo.




Foto 4 cortesía del MAMVP