mercredi 20 septembre 2023

¿Mantener la esperanza? (Daniel Blaufuks)

 


15 de septiembre de 2023, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)



Nostalghia de Tarkovski es un recorrido entre dos escenas de apariciones y las dos están envueltas en la niebla: la del principio en la que el exiliado Gorchakov renuncia a ir a ver el fresco de la Madonna del Parto de Piero della Francesca y toma como pretexto el cansancio con «todas esas bellezas repugnantes» es que no se siente capaz de asistir a los ritos de hembras potentes y arcaicas ante la Madonna encinta del Salvador del Mundo. En la escena casi final (luego, solamente dos secuencias soñadas) en la que Gorchakov, entronizado por el «loco Domenico» en su misión salvadora («al intentar salvar a mi familia pensé como un egoísta: es el mundo el que hay que salvar») intenta atravesar el estanque seco de los baños de Santa Catalina en Vigogni, con una vela encendida en la mano. Mientras que Domenico ha fracasado muchas veces (apenas enciende la vela y baja al agua le saltan encima diciéndole que está loco), Gorchakov lo logra pero deja allí la vida. Ya no tiene que luchar contra el agua vaciada del estanque ni contra los habitantes de Bagno Vignoni, ausentes salvo al final, sino contra él mismo: al cabo de un plano largo, de 9 minutos, logra poner el lumbre aún encendido sobre el muro y se desploma pues su corazón deja de latir. Paga con su vida el intento por salvar el mundo. El Requiem de Verdi (que ilustraba los créditos) acompaña su travesía en la bruma. Durante ese tiempo Domenico se inmola en el Capitolio. Otros, mejor que yo analizaron la dimensión religiosa y cristianega de este episodio entre sacrificio y salvación. 



Cuando entré en la sala de Appleton Square en donde proyectaban (hasta el 11 de octubre) la última película de Daniel Blaufuks, And all will be repeated, estaban en medio de la película, y la primera secuencia que vi es el momento en que sus manos depositan en el parapeto el pedazo de vela encendida. Al reconocer la escena se mezclan dos emociones: la alegría de saber que ha pasado la prueba, el mundo está a salvo, y la angustia por el destino trágico, el sacrificio y el precio que hay que pagar por la salvación. Esta corta película muestra al artista/actor con la vela encendida en la mano, yendo y viniendo en el lago, como a la deriva, sin rumbo preciso o quizás en busca de una salida, una cerca que pasar. El lago (en Furnas, Azores) está bañado de fumarolas volcánicas que lo cubren de bruma; se adivinan una mansión y una pequeña isla tan melancólica como la de Böcklin. La única señal de vida es un pájaro absurdo que un momento atraviesa el campo de izquierda a derecha. La película empieza en los pasillos de un hotel de estilo modernista en donde el artista, filmado de frente, lleva su vela de forma solemne: quizás el eco del hotel toscano en donde Gorchakov rechaza a Eugenia. Luego entra en el agua y atraviesa el lago. 



En la obra de Tarkovski el sepia caracterizaba las secuencias soñadas mientras que en la de Blaufuks la escena inicial en el hotel es en blanco y negro y el color aparece cuando entra en el agua. La película de Blaufuks va acompañada de un poema en ruso (sin subtítulos) del padre de Andreï Tarkovski, Arseni, « And this I dreamt, and this I dream », traducida al inglés en la hoja de sala. Andrei incluyó varias veces poemas de su padre en sus películas pero según lo que yo sé, este no. El poema (cuyo tercer verso intitula la película) se repite a lo largo de la película. El juego de reinicio y de errancia esencial en la película de Blaufuks atenúa el sentimiento de desesperanza que puede desprenderse de Nostalghia. Pero ¿De qué hay que salvar el mundo? Entre el exiliado Gortchakov, el exiliado Tarkovski (y el exiliado Pavel Sosnovski que Gorchakov busca), y el nieto de los exiliados Blaufuks, las razones para dudar de la salvación del mundo no son lo que hace falta. ¿Se puede mantener la esperanza? Y ¿Volver a esperar?


Images cortesía del artista