mercredi 18 octobre 2023

Materialidad de la fotografía

 


15 de octubre de 2023, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


Isabelle le Minh, IPAD 1, serie «Digitometrías. After Yves Klein», 154x105cm & Andreas Müller-Pohle, Partituras digitales (según Nicéphore Niépce) III, 1998, 8 marcos, 264x132cm


Hasta hace unos quince años, en el 99% de los casos y para el 99% de la gente, la fotografía era una imagen que representaba el mundo de manera más o menos fiel. Casi se habían olvidado los intentos de abstracción fotográfica de las vanguardias, la exposición « Les Immatériaux » de Jean-François Lyotard en 1985 no era considerada verdaderamente pertinente en fotografía y la expresión «fotografía experimental» no se encontraba en ningún diccionario de fotografía; solamente algunos independientes (por ejemplo, Gottfried Jäger en Bielefeld o Roberta Valtorta en Cinisello Balsamo) hacían exposiciones colectivas sobre el tema. Entonces sólo se trataba de referente, índice, fotografía de artista plástico, del vínculo de la imagen fotográfica con lo real; Roland Barthes, Rosalind Krauss, Philippe Dubois, Dominique Baqué y otros gurús eran las únicas voces que se oían y únicamente sus conceptos dominaban el debate. Naturalmente, muchos fotógrafos realizaban discretamente un trabajo en contra de aquella corriente dominante pero se quedaban marginados y los exponían poco. 


Rossella Bellusci, Bagliori B, 2013, 130x80cm


Y después, hacía 2010, poco a poco, empezó a aparecer en las exposiciones y catálogos, una fotografía diferente: en V&A en 2010 en Arles en 2012, Folkwang en 2014, ICP en 2014 (luego en Pompidou en 2015), en el Getty en 2015, el MAMVP con Jan Dibbets en 2016, Lausanne en 2016, GESTE en 2017, en la región parisina y Rouen en 2020; también en algunos libros, por ejemplo el de Michel Poivert, el mío, los de Lyle Rexer, Yannick Vigouroux, Diarmuid Costello, Geoffrey Batchen entre otros (que pueden descubrir en esta librería/galería). Incluso actualmente hay festivales en Barcelona y en Paris, y ferias (A ppr oche, Offscreen). La exposición « Épreuves de la matière » -Pruebas de la materia- (comisaria Héloise Conésa) en la BnF (hasta el 4 de febrero) va en esa línea, y presenta en un espacio demasiado pequeño, obras de 135 artistas, principalmente europeos y estadounidenses procedentes de las ricas colecciones de la BnF. Se enfoca especialmente en la materialidad de la fotografía, se sitúa en el lugar de su función representativa. Trasciende las técnicas, desde la revisita de las técnicas del pasado (daguerrotipo, ambrotipia, etc.) a la analógica y la numérica hasta la inteligencia artificial (Gregory Chatonsky y Lionel Bayol-Thémines). La pieza más antigua data de 1963 y es un quimigrama de Pierre Cordier.


Los Esposos P., POLISEMIA III, 2012-2021


Las cuatro secciones de la exposición que muestran en las cuatro salas, se estructuran alrededor de una pieza central de los Époux P. (Pascale et Damien Peyret), es una acumulación casi arqueológica de pantallas de Ipad rotas que muestran la última imagen antes de su destrucción, es una revisita numérica del mito del optograma. Las cuatro secciones van construidas entorno a los temas de la imagen tangible, lábil, híbrida y precaria. Como se trata de uno de mis temas predilectos, podría escribir páginas y páginas sobre el tema y sobre la exposición (escribí incluso la sección del catálogo sobre la imagen precaria, «Fragilidad de la fotografía»), pero aquí no sería apropiado. Me contentaré entonces hablándoles de ciertas imágenes entre todas las que conozco bien. La imagen con la que empieza la reseña está en la entrada de la exposición: presenta dos trabajos que se sitúan en la intersección entre lo numérico y lo analógico. A la izquierda es una fotografía de Isabelle Le Minh con las huellas de los dedos en la pantalla de un iphone: por más numérica que sea esa imagen electrónica, en la pantalla está necesariamente encarnada puesto que ha sido manipulada por el cuerpo a través de los dedos. A la derecha, el fotógrafo alemán Andreas Müller-Pohle (quien fue también editor de Vilém Flusser) revisitó la primera fotografía digitalizándola, volviendo la imagen inicial invisible a causa de la pixelización extrema. Luego una fotografía de la artista italiana residente en París Rosella Bellusci: una fotografía saturada de luz que incita a la contemplación lenta y en la cual la imagen ya no es una representación sino una construcción mental y espiritual (no está en el catálogo, una lástima). Y para terminar (aunque ninguna lo fotografía muestra bien) la instalación final de Alain FleischerÀ la Recherche de Stella -Buscando a Stella- en la cual la imagen no es visible sino hasta que el espectador la hace aparecer manipulando un espejo que proyecta un haz de luz en la pared (cubierta de fragmentos de su libro La Nuit sans Stella - La noche sin Stella-) para revelarnos así los retratos funerarios. Pero más allá de los golpes rápidos de proyector sobre tal o tal fotógrafo, me gustaría ante todo animarlos con entusiasmo para que vayan a ver esta exposición y puedan descubrir esta otra cara de la fotografía contemporánea. 




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