vendredi 11 octobre 2019

Giulia Andreani, pintora irreverente


01 de octubre de 2019, por Lunettes Rouges





Giulia Andreani, Demonstrationsbild, 2019, acrílica sobre lienzo, 150x200cm

Giulia Andreani cuyos cuadros se exponen en la galería Max Hetzler (hasta el 19 de octubre), y pronto en el Museo de Dole, es pintora. Cuando todavía era alumna de Bellas Artes, una eminencia feminista le había dicho «Pero bueno, ¿para qué querer ser pintora? La pintura es un recurso patriarcal». Así que, a pesar de los tópicos, Giulia Andreani pinta, la Historia e historias.

Giulia Andreani, Demonstrationsbild, detalle
Cuando se entra en la galería, el cuadro del fondo, del cual no se ve de inmediato la totalidad, parece ser (contiguo) el retrato de una joven fashionista con gesto levemente despectivo. Y cuando uno se acerca se ven los otros personajes, otras mujeres igual de elegantes pero alzando el puño y entendemos que se trata de una manifestación. A Giulia Andreani, quien vivió largo tiempo en Alemania, le gusta referirse a las «Demonstrationsbilder», un tipo de pinturas de manifestaciones que la República Democrática Alemana fomentaba (aquí, a partir de una foto de prensa). El texto duro de abajo es palabra de hombre («Y ahora, dice»); el texto flexible en la banderola arriba a la izquierda es palabra de mujer, pidiendo (en Italia en los años 70) el derecho al aborto. Giulia Andreani es maestra en la ambigüedad irónica, entre simpatía evidente por esas feministas en la calle e ironía distanciada con su postura social, económica y militante. De nuevo, en contra de los tópicos habituales.

Giulia Andreani, Nudeltisch (Spaghetti painting), 2019, acrílica sobre lienzo, 114x195cm

Aquí, cuatro mujeres de escote profundo y mirada procaz (¿se usa procaz para una mujer, o se reserva para los varones?) comen espaguetis llenándose la boca, como salvajes, bárbaras entregadas a sus instintos más bajos. ¿Serán espaguetis lo que chorrea de sus bocas? ¿O un freudiano de paso verá el fruto abundante de múltiples felaciones? No, es pintura, no es sino un chorreado de pintura, que está ahí para recordarnos que es el recurso, el medio mismo lo que está en juego, y que sabe escaparse de la representación. 

Giulia Andreani, Perra de combate, 2019, acrílica sobre lienzo, 65x81cm

Al frente, más sombrío, una perra de combate bautizada Scummy, la canalla, lleva sobre su uniforme de sargento jefe unas medallas gloriosas que retoman todos los símbolos feministas, desde el signo femenino usual pero con un puño en el círculo, a representaciones esquemáticas de los senos o del clítoris, hasta una especie de estrella de David de la que olvidé el sentido (creí ver incluso la media luna de Artemisa). Y así de desfile, emblemática, cargada de los sentidos que le asociaron, Scummy se convierte en la perfecta chienne de garde* (perra de guardia), que Giulia Andreani pinta con afecto e ironía. La precisión azulada de su pintura, la fluidez del trazo enaltecen la representación. 

Giulia Andreani, Art must hang, 2019, acrílica sobre papel, 31x23cm

Entendemos fácilmente, la pintura de Giulia Andreani juega con el espectador, lo induce a error y lo burla sin dejarse aprisionar ideológicamente o dentro de un militantismo, y reivindica sus propias contradicciones y ambigüedades. Se sitúa en el cruce de fuentes múltiples, con maestros de la ironía en pintura, Kippenberger, Baselitz, incluso Oehlen, de quienes la artista acoge las sombras en sus cuadros al lado de Colette, Simone Weil (no Veil) y van Gogh, un panteón quizás algo difícil de llevar pero inspirador y liberador; y sobre todo los cuestiona a todos, hombres y mujeres, con irreverencia, llevándonos en un torbellino efervescente de referencias y sensaciones que nos atolondra y nos deja atónitos y felices, como el vértigo después de una sesión de columpio con la cabeza al revés. 

* Asociación francesa feminista.

Todas las fotos cortesía de la artista; fotos 1, (2, detalle) y 3 de Charles Duprat, 4 & 5 de la artista.

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