mercredi 16 octobre 2019

Lisboa multicultural


12 de octubre de 2019, por Lunettes Rouges



Portada de la revista Expresso, 27 de junio de 2015

Me atrevo a comentar una exposición de historia y no de arte, que además es una exposición totalmente actual, tanto por la reciente entrada al parlamento de la extrema derecha como por las reacciones, digamos, irritadas, por la presencia masiva de extranjeros en el país, ya sean turistas, inmigrantes o jubilados (sobre lo cual me he expresado en otro lugar), de ahí la provocadora imagen de aquí arriba sobre «las nuevas invasiones francesas». Esta exposición, en el Museo de la ciudad de Lisboa (hasta el 22 de diciembre) trata entonces en tres partes, de la presencia de minorías de extranjeros en Lisboa: árabes y judíos en la Edad Media, Africanos con la esclavitud, y, recientemente, europeos de los tiempos modernos (esta tercera parte me parece más floja y anecdótica, sin bastante contextualización, no hablaré de ello aquí).  

Monumento homenaje a los judíos muertos durante la masacre de 1506, Largo de Sao Domingos, Lisboa

Para empezar, es sorprendente que después de la Reconquista del Portugal moro por los Cruzados (toma de Lisboa en 1147), los musulmanes (mayoritarios) y los judíos no hayan sido perseguidos durante varios siglos (al contrario de los otros países reconquistados, España en particular) y que el equilibrio armonioso entre las tres religiones del Libro, que ya era de rigor en los reinos árabes de la península, haya sido preservado. Los reyes portugueses, desde el primero, Alfonso I, en 1170, garantizaron la libertad religiosa, el derecho de construir mezquitas y sinagogas, la no discriminación; y no es sino a partir de 1350, dos siglos más tarde, que aprobaron las leyes más discriminatorias: segregación urbana, prohibición de matrimonios mixtos, signos distintivos, para culminar en 1496 con la expulsión de los judíos y los musulmanes que no se querían convertir, lo que siguió con varias masacres (entre ellas la de 1506 conmemorada aquí arriba). 


Piedra tumbal de al-Abbas Ahmad, 1398, caliza, Museo de Lisboa

Atribuirles a las discriminaciones únicamente motivos religiosos es una facilidad, como lo es explicarlo con la presión ejercida por los Reyes Católicos españoles cuya hija Isabel de Aragón se casaría con Manuel I. Posiblemente no haya que subestimar los motivos económicos: con el desarrollo naciente del capitalismo comercial, la burguesía cristiana emergente no podía tolerar que el negocio internacional se quedara en las manos de los marchantes y armadores judíos (navegación marítima) y, en menor medida musulmanes (comercio con Africa), de lo cual, la nobleza que no podía comerciar, no se había preocupado antes, al contrario. Cuando en el siglo XV se perfilaron esas nuevas fuentes de ganancia, se rompió el equilibrio de los tres siglos precedentes. Subrayemos que en arrepentimiento por los crímenes cometidos entonces hacia los judíos, recientemente Portugal le concedió la nacionalidad a cualquiera que descienda de algún judío expulsado entonces: sefardíes turcos, israelíes y otros pueden así obtener fácilmente un pasaporte europeo. Así, incluso Patrick Drahi se volvió portugués. En cambio, ninguna medida similar se ha planteado para los descendientes de los musulmanes expulsados entonces... En esta sala hay pocas piezas, una piedra tombal (al-Abbas Ahmad, 1398, aquí arriba), unas decoraciones de piedra esculpida: como si ese pasado hubiera sido borrado.

Zacharie-Félix Doumet, La Negra yendo a tirar (sic) la basura, 1796-1806, peintura tempera sobre papel, Museo de Lisboa

Mucho más documentado está el pasado africano de la ciudad y del país, desde la primera llegada de esclavos en 1444; las naves portuguesas fueron, por mucho, las principales transportadoras de esclavos hacia las Américas y también hacia la metrópoli. El tráfico (hacia Lisboa) fue prohibido en 1761, y la esclavitud abolida en 1869 (pero los esclavos liberados tuvieron que seguir 9 años más al servicio de sus amos). Actualmente se estima que la gran mayoría de los portugueses lleva sangre negra en sus venas. En Lisboa muchos de los africanos esclavos o libres estaban integrados en la sociedad, a través de empleos urbanos de bajo nivel, esta empleada, por ejemplo, una «calhandreira», que lleva en la cabeza un recipiente con los excrementos de sus amos para tirarlos en el Tajo (obra de ZF Doumet). 

Os Pretos de Sao Jorge, XIXe, madera pintada, papel y tela, Museo de Lisboa

Los africanos libres estaban organizados en fraternidades, siendo la más antigua la de Nuestra Señora del Rosario (desde el siglo XV), cuyo objetivo era no solamente religioso, sino también social y cultural, una forma de ayuda entre ellos y en particular acciones para liberar esclavos. Por otro lado, los africanos participaban en la vida de la ciudad, como esos músicos, Los Negros de San Jorge, quienes animaban las procesiones religiosas, la del Corpus Christi por ejemplo. Numerosas obras de arte que muestran aquí representan caras africanas, a la vez extrañas y familiares. 

Lisboa Plural, vista de la exposición

En Lisboa la coexistencia con los extranjeros fue quizás más fuerte que en cualquier ciudad europea: siempre fue una relación de poder, a veces benigna, a veces terrible, y es una de las bases de la cultura portuguesa contemporánea. Les ruego a los historiadores que me perdonen las probables imprecisiones sobre el tema, sólo estoy haciendo una reseña sobre una exposición. 

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