dimanche 21 octobre 2018

Lo visible y lo legible : las alteraciones de Brodsky

13 de octubre de 2018, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)                                             en portugués




Marcelo Brodsky, Bonn, 1968, 2017. Imagen original Interfoto/ Alamy


Desde luego que Marcelo Brodsky (Museo Berardo hasta el 6 de enero) es un artista comprometido, testigo de su época : su serie de obras sobre los años 1968 (de Milan 1966 a Angola 1974) recuerda una época animada, en movimiento, llena de ruidos y furia, llena de esperanzas perdidas y de utopías fracasadas. Él no tenía sino 13 años en 1968 y vivía en Buenos Aires, pero alcanzó a captar el buqué de aquella época.


Marcelo Brodsky, Bratislava 1968 2017. Imagen original Ladislav Bielik


El fuego de las ideas, dice. El fuego de las revueltas y la rebelión, el fuego de los gritos de libertad y el deseo de nuevos mundos, sin lugar a dudas. No se libra de cierta forma de nostalgia romántica, por ejemplo, de Francia, sólo muestra las barricadas del Barrio Latino y no las fábricas ocupadas (mucho menos glamorosas y por lo tanto olvidadas en todas las conmemoraciones semi-oficiales).


Marcelo Brodsky, Bruxelles, 1968, 2017.Imagen original BOZAR Archives, Brussels

Pero, al contrario de todas esas exposiciones conmemorativas, Brodsky, a quien vimos en el verano en Arles, no da testimonio, no entrega ninguna foto o documento en bruto : ayuda a ver, muestra lo que no vimos, cambia la percepción de la imagen.


Marcelo Brodsky, Proyecto para una conversación 2018, según Marcel Broodthaers, La Lluvia, Proyecto para un texto, 1969

No es sorprendente que la exposición empiece con El arte y las palabras, bajo el patrocinio de Marcel Broodthaers, maestro de la manipulación de las palabras, que además, en una de las obras (arriba) muestra ocupando el museo Bozar en Bruselas (y a Jacques Charlier alzando la bandera transparente, aquí abajo). Pero, en lugar de mostrar el video Proyecto para un texto en el que Broodthaers, empapado hasta los huesos, intenta escribir en vano bajo la lluvia, el sacrílego del Brodsky extrae algunos fotogramas que fijan la acción : una alteración que deja pensativo. 


Marcelo Brodsky, Bruxelels 1967 2017. Image originale Jacques Charlier

Ya que Brodsky altera : las imágenes del 68 en el mundo y de las cuales obtuvo los derechos (algunas de ellas son icónicas) son transformadas por su pluma, son cubiertas con inscripciones (a menudo en el idioma del país) y con dibujos coloreados subrayados de inscripciones. Cuando vemos un eslogan en una pancarta o una pared, no sabemos si es un original o si él lo ha añadido. Hay rayas que resaltan las manos, los cuerpos, todo un vocabulario gráfico que refuerza, destaca y a veces ironiza. Es una pena que falte una de mis imágenes preferidas, vista en Arles, tan evocadora de la sociedad del espectáculo : durante una manifestación, unos diez jóvenes encaramados en el León de Belfort con cámaras fotográficas en mano y que Brodsky hace surgir del fondo de la imagen al colorearlos. 


Vista de la exposición Sao Paulo & Rio de Janeiro 1968 2017

Desde luego que tenemos en la imagen los temas simbólicos de la manifestación (sin ir hasta los tópicos museísticos de Insurrecciones) : el gentío antes que el individuo, los líderes o el pueblo antes que el común, las bocas y los puños antes que el resto del cuerpo, la palabra (pancarta) antes que el sonido (eslogan), las banderas antes que el mango del pico. Todo un vocabulario en el que además se responden manifestantes y represión.


Marcelo Brodsky, Cordoba, Argentina, 1969, 2014. Image original: © Pedro Martinelli / ARGRA


Hay una sala dedicada a Portugal, tanto a las luchas anti coloniales en África como a las manifestaciones contra Salazar en Coimbra, las cuales aparecen, ante la mirada extranjera como profundamente respetuosas : el líder estudiante con su toga pidiéndole la palabra con cortesía al jefe de estado durante una inauguración.


Marcelo Brodsky, Kaunas, 1972 2017. Archivos nacionales de Lituania

Tal foto (Kaunas) procede el KGB y sirvió para identificar a los líderes de la manifestación; tal manifestación (Túnez 1968) no tiene ninguna imagen y solamente se conoce a través de un testimonio de Foucaukt, que en esa época era profesor allá. En una sala oscura hay únicamente voces (el sindicalista argentino Agustín Tosco, Herbert Marcuse con un fuerte acento alemán, el Doctor King, el Che, Rudi Dutschke y el inevitable Cohn-Bendit) : palabras sin imágenes. Todo el interés de la exposición está en la estética del montaje, del juego entre palabra e imagen, entre lectura y visión: la imagen ilustra el texto, el texto se somete a la imagen, toda la filosofía de la fotografía.


Marcelo Brodsky, Berlin, 1968, 2017. Imagen original: © Wolfgang Kunz / Alamy


Crítica muy completa, en portugués.

Todas las fotos excepto 4 : serie El fuego de las ideas.
Fotos 1, 3, 7 & 9 cortesía del Museo Berardo
Fotos 4, 5, 6 & 8 del autor

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