mardi 8 septembre 2020

Cuando la fotografía engendra la performance (Elisabetta Catalano)

 


02 de septiembre de 2020 por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


Elisabetta Catalano, Tra immagine e performance, MAXXI, 2020, vista de la exposición, f. del autor


Dar cuenta de la performance, fotografiarla: tentativa constante para fijar el movimiento, registrar lo efímero en la duración. En el MAXXI en Roma (hasta el 6 de septiembre) al final del hall (el resto del museo está dedicado a exposiciones de arquitectura) una exposición pequeña presenta cuatro proyectos de la fotógrafa italiana, Elisabetta Catalano (1941-2015), conocida principalmente por sus retratos de artistas, escritores, músicos, creadores de moda (pero menos conocida fuera de Italia que Ugo Mulas). Presentados como un proceso de trabajo (planchas de contacto en mesas luminosas, pruebas en las paredes, para llegar a la imagen seleccionada), los proyectos realizados en los años 70, son cada uno un esquema, un tipo: artista que interpreta (Cesare Tacchi), artista con su modelo (Vettor Pisani), modelo sin artista (Fabio Mauri) y el retrato como performance; podemos decir que Elisabetta Catalano inventa un nuevo género, la performance en estudio. 


Elisabetta Catalano / Joseph Beuys, Scultura invisibile, 1973


Un día de 1973, Beuys va al estudio romano de Catalano en compañía del coleccionista Pasquale Trisorio (que pensaba entonces abrir una galería en Nápoles) y de Graziella Lonardi para que le hagan un retrato, según el consejo de su galerista Lucio Amelio; Lucio Mauri está presente. Los artistas y aficionados charlan y Catalano los fotografía como si fuera una sagrada conversación y pasan de la idea de una simple fotografía de Beuys a la de performance simbólica. ¿A quién se le ocurrió? ¿Quién la desarrolla y la formaliza? En la fotografía final, Beuys emerge de un fondo negro, la pierna derecha doblada, como si se pusiera en marcha y tiende los brazos hacia nosotros ofreciéndonos una escultura invisible (que Trisorio se tomó como buen augurio para la apertura de su galeria). La invisibilidad, el misterio y el regalo, temas beuysianos por excelencia, surgen aquí como por accidente: génesis de una performance.


Elisabetta Catalano / Fabio Mauri, Europa bombardata, 1978


Fabio Mauri tenía un proyecto grande en una iglesia de Boloña, intitulado Europa bombardeada, en el cual quería explorar de nuevo el pasado fascista de Italia (y la ambigüedad de Heidegger), recreando en la iglesia una mosaico de la memoria histórica. El proyecto fue saboteado tanto por los sindicatos como por los dignatarios religiosos y no tuvo lugar (por ejemplo, un horno de cerámica, en una sala de la iglesia para evocar los hornos crematorios, fue pintado maliciosamente con colores chillones para que Mauri no pudiera utilizarlo). En 1978 esta performance fracasada fue de cierta manera sintetizada y sublimada en una sesión fotográfica en el estudio de Catalano, la modelo alemana Danka Schröder personifica una Alemania joven, lo que para Mauri simbolizaba el poder restaurado de Alemania sobre Europa, el dominio militar reemplazado por el dominio económico. Schröder, iluminada con una luz violenta, muy sexy, descalza, en ropa interior y liguero que evocan el SM, parece que seduce y devora a la vez (pensé en Ruby Commey en Deustchland de Rammstein). Elisabetta Catalano fue la pareja de Fabio Mauri y también una de las intérpretes de Ideologia e Natura en 1973.


Elisabetta Catalano / Vettor Pisani, Lo Scorrevole, 1972


Podemos decir que la dimensión fotográfica y la performance de Vettor Pisani en 1972, Lo Scorrevole, (cuyo título suplementario es La Elevación de la Virgen) es más clásico: un artista presente y un modelo (en este caso Monica Strebel), una performance repetible (también hecha en Dokumenta 1972 con Luciana, la hermana de Pisani, que le pintaba las piernas de blanco), una inscripción en la historia del arte (a partir del Gran vidrio y de su mujer suspendida). Se trata de una performance ritual e iniciadora, auspiciada por el tiempo y la violencia, en la que el cuerpo femenino es instrumentalizado (mientras que con Danka estaba magnificado): una máquina soltera en la cual Eros y Tánatos se afrontan. Pero recrear en el estudio una performance interpretada en otro lugar no es sino eso, una recreación sin que el estudio de fotos aporte valor agregado nuevo, al contrario de las otras; además es la única a la que se le ha dedicado un libro. Parece que fue más difícil para Catalano (o ¿quizás porque era la primera vez que fotografiaba una performance en su estudio?): hizo ocho planchas de contacto (contra dos y media para Beuys) y al final seleccionó una toma a corta distancia, más erótica, es verdad, con el artista acurrucado en maestro de ceremonias de ese teatro sádico, pero sin dejar ver la instalación en torno al modelo (la foto aquí arriba, de plano entero amplio, no es la que eligió al final, este fue uno de los revelados de prueba, que yo preferí, igualmente el de más abajo). Pistoletto reutilizó esta imagen con su esposa Maria, para evocar a Meret Oppenheim.


Elisabetta Catalano / Cesare Tacchi, (Action) Painting, 1972, f. del autor




La performance fotografiada de Cesare Tacchi en 1972 es quizás la más pura de todas: al contrario de las otras el interprete aquí es el artista, no hay modelos, no hay intermediación. Y esta performance es el nacimiento, la aparición, o, más precisamente, la performance es la subida del artista hacia lo visible: antes había realizado (en 1968) una «anulación del artista» en la cual se hacía desaparecer progresivamente detrás de una placa de vidrio que cubría con pintura (Fernando Calhau hará lo mismo, pero en película, en 1975, con Destrução). Aquí hace el camino contrario, va borrando la pintura del vidrio y va apareciendo progresivamente, tiene gran presencia (pensamos en Helena Almeida que lo hace en sentido propio). Y la serie de fotografías de Catalano le da una dimensión temporal a la performance, la secuencia, el desarrollo. En ese sentido, fotografía y performance son inseparables. En su archivo, esta serie se intitula «Action Painting»; en el archivo de Tacchi, «Painting».


Elisabetta Catalano / Vettor Pisani, Lo Scorrevole, 1972


Lo que le da todo el sentido a esta exposición: la fotografía no es simplemente un testimonio sobre la performance, como a menudo, sino que forma parte de ella, es parte actora, iniciadora con Beuys, reveladora con Tacchi, sublimadora con Mauri. A ellos los inspira su mirada, esta les entrega una obra visible. 

Catálogo bilingüe italiano/inglés bien hecho. 


Stefano Cigada, Museo Nazionale Romano, Roma 09/03/2019, 11h07 48x33cm



De paso, otra pequeña exposición romana, la de Stefano Cigada en el Museo del Trastevere (hasta el 29 de septiembre): fotógrafo aficionado desconocido, se la pasa en los museos de arqueología fotografiando fragmentos de estatuas antiguas, espera con paciencia el momento o la estación, la luz, las persianas, la iluminación, quizás la humedad del aire, que crearán las condiciones perfectas para darle materialidad al mármol pulido y también a los fragmentos tiernos, sensuales, acariciables, seres que respiran. Es su propia performance su obsesión del tiempo que pasa en esos lugares museales fuera del tiempo, ante aquellas estatuas eternas, vistas miles de veces y siempre diferentes: una obra mucho más conceptual que documental.

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