dimanche 5 mai 2019

(Re)vestir a Eva, que resiste

28 de abril de 2019, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)



Se trata de una pequeña escena en uno de los lados de un relicario de madera recubierto de plata y que data del siglo XI (hacia 1063, fecha del traslado de las reliquias de San Isidoro de Sevilla a León), conservado en el tesoro de la basílica colegiata real de San Isidro en León (allí en donde el Cid desposa a doña Jimena diez años más tarde). Ese reliario fue pillado por las tropas del Mariscal Soult en 1808, su oro y piedras preciosas desaparecieron entonces. En el interior, una tela mozárabe que se supone era el manto del rey de Sevilla Al Mutadid. Seis escenas del Génesis (además de un rey barbudo de aspecto carolingio) son representadas sobre tablas de plata cincelada, repujadas y grabadas; en la parte delantera del relicario, vemos, la escena (aquí abajo), la expulsión del Paraíso por Dios alado, y el rey carolingio. 

Relicario de San Isidro, hacia 1063, Colegiata de San Isidro, León

Es una escena que se representa rara vez, ilustra el versículo 21 del capítulo 3 del Génesis. « El Señor Dios hizo vestiduras de piel a Adán y a su mujer, y los vistió. » Como sabemos Adán y Eva « estaban desnudos, y no sentían ninguna vergüenza » (Gen 2, 25), luego, después de haber comido del árbol del conocimiento, « entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales » (Gen 3, 7). Según Gen 3, 21, Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso vestidos de piel de animal; sin embargo cuando son expulsados se les representa, muy a menudo, desnudos, (de la catedral de Hildesheim de Masaccio a Chagall). Tienen que entonces, por primera vez, desnudarse, quitarse las hojas de higuera y, por primera vez, vestirse, ponerse las pellizas hechas por Dios; según el texto de la Biblia, es Dios mismo quien los viste. 

William de Brailes, hacia 1230, museo Marmottan

Existen algunas raras imágenes similares a la de León : unas esculturas en el portal de los Libreros de la catedral de Ruan (finales del s XIII) y en el portal Central (s.XIV) de la catedral de Lyon (mencionados aquí), un vitral del s. XIV de la Marienkirche de Francfort restituido recién por el museo del Hermitage, y una pintura mural de la Colegiata de la Resurrección de Toutaïev (s.XVII). En todos los casos, los vestidos parecen ser de tela y no de piel; en las imágenes de Francfort y de Toutaïev, Dios les entrega los vestidos pero no los viste. Las únicas imágenes similares a las de León están aquí abajo, una miniatura de William de Brailes (s.XIII) conservada en el Museo Marmottan (sin embargo Brailes los muestra desnudos en otra miniatura del mismo conjunto); y, aquí abajo, un mosaico de la Basílica de San Marcos de Venecia (s.XIII). 

Mosaico, Basílica San Marcos (Atrio, brazo Oeste, cúpula Sur), siglo XIII, Venecia

¿ Porqué hablar de este tema ? Porque descubrí una reproducción (mala) de la imagen de León en el libro Nudités de Giorgio Agamben, y que su texto picó mi curiosidad :  « Adam ya [está] vestido con una actitud de profunda tristeza; pero, por medio de una deliciosa invención, [el artista] figuró a Eva con las piernas aún desnudas en el momento en que se viste con la túnica que el Señor parece ponerle por la fuerza. La mujer de la que apenas percibimos el rostro en el cuello del vestido resiste con todas sus fuerzas a la violencia divina : lo que prueban, más allá de cualquier discusión, no solamente la torsión anti natural de las piernas y la mueca con los ojos arrugados, sino también el gesto de la mano derecha que se agarra de manera desesperada a la túnica de Dios. » Una resistencia que no aparece en ninguna de las otras representaciones (aunque la miniatura de Brailes sea ambigua).

Y Agamben continúa : « Pero ¿ porqué no quiere Eva ponerse la 'pelliza' ? pero 
¿ porqué quiere quedarse desnuda (por lo que parece, se ha quitado la hoja de higuera, salvo si la perdió durante la lucha)? » « es el último momento que pasan Adán y Eva en el Paraíso terrenal aún desnudos, antes de ser vestidos con pieles y ser expulsados para siempre sobre la tierra. […] la fina figura plateada que resiste desesperadamente contra el vestido es un símbolo extraordinario de la feminidad que hace de la mujer la guardiana tenaz de la desnudez paradisiaca. »

Estas frases se insertan en una reflexión sobre la naturaleza y la gracia, la desnudez y la ropa, evocando así a Vanessa Beecroft, Helmut Newton et Walter Benjamin. Además de a San Agustin, Agamben hace referencia a la « Théologie du vêtement » de Erik Peterson y, para mi sorpresa, al concepto de la desnudez en el Ser y la Nada de Sartre. Dos críticas al libro de Agamben : aquí y allí. Y recuerdo también este cuadro del primer amor

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