mercredi 25 octobre 2017

Negro sentimental y blanco de duelo : Joël Andrianomearisoa y la saudade

23 de octubre 2017, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)


Joël Andrianomearisoa, Ausência, 2017 (detalle)
Textil, 90 x 70 cm cada uno (28 elementos)


De Joël Andrianomearisoa, conozco (desde 2005) el negro : un negro suntuoso, sentimental, alegre y a la vez triste, instalaciones tactiles, sensuales, que se estremecen al paso del visitante, « fantasmas negros, hojas de papel y pedazos de tela que parecen animados, poseídos, sensibles, cartas, seguramente de amor, impregnadas con tinta negra, rastros de amores muertos y deseos insatisfechos, formas misteriosas, cargadas de emociones más que de significante.» Una mezcla de melancolía y júbilo entre frialdad y suavidad, entre formalidad y sensibilidad : 
en definitiva una sausade mestiza procedente del sur.


Joël Andrianomearisoa, Ausencia, vista de la exposición
UMA LULIK_


No es extraño entonces que lo encontremos en Lisboa, en la exposición inaugural (hasta el 18 de enero) de la galería Uma Lulik_ (la casa sagrada en tetun, una lengua de Timor) que acaba de abrir Miguel Leal Rios (que mostrará de nuevo su trabajo en la Fundación Leal Rios, al lado, a partir del próximo mes de mayo). La exposición se llama Ausencia, y lo que primero salta a la vista es la ausencia de negro. En la pared, formas blancas, carteles con telas plisadas que ningún viento agita, y cuya cercanía, sin distancia posible, agobia y seduce a la vez. Los juegos de luz sobre los libros suspendidos de páginas vírgenes plegadas en ellas mismas 
(« ninfas profundas ») son fascinantes. Borrado, atenuación, desaparición en donde subsisten sin embargo rastros imperceptibles : son obras para mirar largamente, atentamente, para entrever las formas cambiantes, iridiscentes, que se animan en el interior de unos pliegues inmóviles, de unos resquicios quietos, de unas profundidades fantasmagóricas. Deseo de monocromo, es cierto, enumeración barroca, quizás, pero es sobre todo un duelo : ¿Qué ausencia es esa? ¿Qué cuerpo amado se ha ido? ¿Por quién estamos llorando? El artista evoca muertos malgaches y es en efecto ante una obra fúnebre que nos encontramos.


Joel Andrianomearisoa, Dead Tree of My New Life, 2017


La obra en el suelo, dispersión de trozos negros, se llama El árbol muerto de mi nueva vida. Vemos un homenaje al galerista que cambia de vida, pero nos gustaría ir más allá de ese pretexto y meditar sobre la separación laberíntica, la rotura, la parcelación de la ausencia que permitiría un renacimiento. En reserva, piezas más negras y textos poéticos y enigmáticos como este.



Foto 1 cortesía del artista y Sabrina Amrani gallery. Foto 2 cortesía Uma Lulik_. Foto 3 Namalimba Coelho

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