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mardi 21 février 2023

Joël Andrianomearisoa, polifonía

 


16 de febrero de 2023, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)



Joël Andrianomearisoa, Our Land just like a Dream, 2022



De Joël Andrianomearisoa, me habían gustado las instalaciones grandes, acerca del negro y a veces del blanco, siempre marcadas de ensueño, recuerdos, fantasía, melancolía: «instalaciones tactiles, sensuales, que se estremecían al paso del visitante, fantasmas negros, hojas de papel y pedazos de tela que parecen animados, poseídos, sensibles; cartas, de amor seguramente, empapadas con tinta negra, huellas de amores muertos y deseos insatisfechos, formas misteriosas más cargadas de emociones que de significantes. Una mezcla de melancolía y alegría entre frialdad y dulzura, entre formalidad y sensibilidad». La experiencia es diferente en su exposición Our Land just like a Dream en el Macaal (Museo de Arte contemporáneo africano Al Maaden) de Marrakech (hasta el 16 de julio). Puesto que antes solista, el artista se volvió polifónico, director de orquesta. Claro que sigue tratándose de materia, formas, líneas, territorios. Pero aquí penetra la mano, no solamente con un manifiesto poético en la pared (o en la portada del catálogo) sino que, ante todo, se multiplica. En efecto, la exposición es un diálogo, incluso más, una conversación con varias voces. Con las colecciones del museo, con los artistas y especialmente con los artesanos. Y también, aquí arriba, con el Atlas en la brumosa lejanía. 


Fatiha Zemmouri, Landscape VI, 2020, técnica mixta,140x200cm, col. MACAAL



No es raro que un artista invitado utilice en su exposición obras del museo que lo invita, y Joël Andrianomearisoa lo hace con humor: sacó de las reservas los peores cuadruchos orientalistas (por el estilo) y los puso con las acuarelas que él mismo pintaba cuando empezó (1995) en Madagascar, una manera de decir que su mirada infantil estaba colonizada y estaba forjada también por ese orientalismo colonial. Más interesantes son las invitaciones que les hizo a artistas marroquíes contemporáneos, algunos asentados, por ejemplo, Farid Belkahia, otros para descubrir, por ejemplo, Amina Benbouchta y su instalación, o el hermoso paisaje abstracto y sensual de Fatiha Zemmouri. Está incluso Hans Hartung, un adepto como él de la linea negra. 


Joël Andrianomearisoa, Letanía de los Horizontes obscuros, 2022, dos de los nueve paneles


El artista trabajó en especial con numerosos artesanos, con él idearon y fabricaron platos, joyas, vasos, papel, bordados, baldosas de cemento, ... Algunos de esos objetos son más simbólicos que estéticos, por ejemplo el vidrio «beldi», otros al contrario, muestran la fusión, la armonía entre el artista y el artesano que recuerdan los grandes momentos de los Wiener Werkstätte o de Arts & Crafts. Me gustó en especial el conjunto «Letanía de los horizontes oscuros», nueve paneles de tamaño grande (120x90cm) que combinan fibras vegetales y telas recicladas, retorcidas según una técnica tradicional de cestería que normalmente se usa para los asientos de las sillas y taburetes (con el taller de cestería Yassine El Harada). Los colores tradicionales, beis, negro, blanco, adornados con oro y plata componen formas geométricas híbridas y armoniosas. 


Joël Andrianomearisoa, Himno a la Rosa, 2022, detalle


Más impresionante todavía es la instalación «Himno a la Rosa», un cubo oscuro en medio del museo: se entra en la penumbra, se oye un poema escrito por el artista y salmodiado por la cantante Hindi Zahra, sentimos una fragancia (creada por los perfumeros The Moroccans) y apreciamos en las paredes 43 rosas de metal creadas por un herrero (Miloud Bouarfa) y un calderero (Azzedine Toufikalah), la luz es tenue y brillan en la oscuridad. Cámara mortuoria o celda de meditación, melancolía o éxtasis. No es tan frecuente que un artista se implique tanto en la comprensión de la artesanía de un país, que encuentre a los mejores talentos y los asocie así con su gesto creativo. 


Joël Andrianomearisoa, Tree of Life, 2022, detalle


El conjunto de la exposición está pensada como una instalación con un recorrido obligatorio, ecos, respuestas, intercambios, correspondencias, todo cuidadosamente instalado. Se trata de poesía y de diálogo, de melancolía y júbilo, de palabras e imágenes, de delicadeza y sensibilidad, del recuerdo, del ensueño, de la fantasía. Nada lo muestra mejor, me parece, que las dos ramas de palmera ennegrecidas y suspendidas en la pared; otras al lado, marchitas, secas, se alzan hacia el techo del museo pero estas dos son líneas negras que hacen eco con tantas obras de Joël Andrianomearisoa. Fotos 1 & 2 cortesía del MACAAL; otras, fotos del autor. 





mercredi 25 octobre 2017

Negro sentimental y blanco de duelo : Joël Andrianomearisoa y la saudade

23 de octubre 2017, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)


Joël Andrianomearisoa, Ausência, 2017 (detalle)
Textil, 90 x 70 cm cada uno (28 elementos)


De Joël Andrianomearisoa, conozco (desde 2005) el negro : un negro suntuoso, sentimental, alegre y a la vez triste, instalaciones tactiles, sensuales, que se estremecen al paso del visitante, « fantasmas negros, hojas de papel y pedazos de tela que parecen animados, poseídos, sensibles, cartas, seguramente de amor, impregnadas con tinta negra, rastros de amores muertos y deseos insatisfechos, formas misteriosas, cargadas de emociones más que de significante.» Una mezcla de melancolía y júbilo entre frialdad y suavidad, entre formalidad y sensibilidad : 
en definitiva una sausade mestiza procedente del sur.


Joël Andrianomearisoa, Ausencia, vista de la exposición
UMA LULIK_


No es extraño entonces que lo encontremos en Lisboa, en la exposición inaugural (hasta el 18 de enero) de la galería Uma Lulik_ (la casa sagrada en tetun, una lengua de Timor) que acaba de abrir Miguel Leal Rios (que mostrará de nuevo su trabajo en la Fundación Leal Rios, al lado, a partir del próximo mes de mayo). La exposición se llama Ausencia, y lo que primero salta a la vista es la ausencia de negro. En la pared, formas blancas, carteles con telas plisadas que ningún viento agita, y cuya cercanía, sin distancia posible, agobia y seduce a la vez. Los juegos de luz sobre los libros suspendidos de páginas vírgenes plegadas en ellas mismas 
(« ninfas profundas ») son fascinantes. Borrado, atenuación, desaparición en donde subsisten sin embargo rastros imperceptibles : son obras para mirar largamente, atentamente, para entrever las formas cambiantes, iridiscentes, que se animan en el interior de unos pliegues inmóviles, de unos resquicios quietos, de unas profundidades fantasmagóricas. Deseo de monocromo, es cierto, enumeración barroca, quizás, pero es sobre todo un duelo : ¿Qué ausencia es esa? ¿Qué cuerpo amado se ha ido? ¿Por quién estamos llorando? El artista evoca muertos malgaches y es en efecto ante una obra fúnebre que nos encontramos.


Joel Andrianomearisoa, Dead Tree of My New Life, 2017


La obra en el suelo, dispersión de trozos negros, se llama El árbol muerto de mi nueva vida. Vemos un homenaje al galerista que cambia de vida, pero nos gustaría ir más allá de ese pretexto y meditar sobre la separación laberíntica, la rotura, la parcelación de la ausencia que permitiría un renacimiento. En reserva, piezas más negras y textos poéticos y enigmáticos como este.



Foto 1 cortesía del artista y Sabrina Amrani gallery. Foto 2 cortesía Uma Lulik_. Foto 3 Namalimba Coelho