lundi 29 juillet 2019

Mujeres marginales


20 de julio de 2019  
Por Lunettes Rouges






Anna Zemankova, Fleur électrique, 1960-65

Al principio del verano he visto varias exposiciones sobre el arte marginal; escribiré más tarde sobre Dubuffet en Marsella y sobre Photo Brut en Arles. Pero primero una exposición que vi en Viena (se acabó el 23 de junio) sobre las mujeres artistas marginales. Desde la entrada se preguntan: ¿existe una especificación femenina en el arte marginal? ¿existe una historia diferente, un estilo diferente, métodos diferentes? Cuando se sale de la exposición es evidente que se debe contestar que no a esas preguntas (excepto una que analizaré más abajo): sin hablar de las historias personales no hay diferencias, ni en las patologías creativas y las mitologías individuales, ni en los enfoques utilizados (el bordado, por ejemplo, no es exclusivamente un asunto de mujeres). 

Aloïse Corbaz, Dans le riche manteau du Bon-Enfant, 1941-1951, Solothurn

Esta exposición es sobre todo la ocasión para ver una gran cantidad de obras interesantes, a menudo desconocidas, pero es una pena que las hayan organizado de manera bastante absurda : los comisarios escogieron organizar la exposición en función de los coleccionistas y de las colecciones de las cuales proceden las obras (Dubuffet / Lausana, l’Aracine / Villeneuve d’Ascq, Navratil / Gugging, Morgenthaler / Berne, Prinzhorn / Heidelberg, ...), y no hicieron por consiguiente un análisis  de los coleccionistas y curadores (salvo, un poco, sobre Navratil). Parece que es una facilidad de presentación a no ser que se trate de una exigencia de los que prestaron las obras. Sólo algunas salas se desprenden de esta lógica y tienen un tema (Asia, las médiums, las « lobas solitarias »), pero en general sin profundizar mucho. Es una lástima, no solamente porque se puede encontrar a la misma artista en lugares diferentes (es el caso de Aloïse Corbaz, de Madge Gill de Judith Scott), sino sobre todo porque hubiéramos apreciado una presentación menos perezosa, según reflexiones más temáticas, ya sea sobre los temas tratados (la sexualidad, la identidad), sobre las patologías eventuales o sobre las técnicas utilizadas. 

Julia Krause-Harder, Nanotyrannus, 2013, Atelier Goldstein

Entonces hay que contentarse viendo las obras a lo largo de las salas (93 artistas de 22 países, 316 obras), y tengo que ahorrarles un informe fastidioso. Desde la entrada, un papel horizontal de diez metros de Aloïse Corbaz, sensual y colorido debajo de objetos envueltos suspendidos de Judith Scott al lado de un dinosaurio de plástico de Julia Krause-Harder, que he descubierto. 
 
Magali Herrera, No 1 émanation du livre de Jean Dubuffet, 1968, Lausanne


A lo largo de las salas, llama la atención, por ejemplo, la manera obsesiva de ocupar la hoja (Magali Herrera, Jill Gallieni),  hubiera sido interesante confrontarlas y analizarlas juntas. 
  
Yumiko Kawai, ST, 2005-2010, abcd

Rara vez vemos el arte marginal de Extremo Oriente, y la exposición presenta a algunas artistas chinas (Guo Fengyi) y japonesas (Yumiko Kawai y sus telas sensuales). Pero uno se queda insatisfecho por la falta de contexto cultural, incluso religioso de las artistas, más allá de ciertos detalles (de estilo «ella se viste de rojo, color ritual, para pintar»).

Madame Favre, ST, 1880, gal. Henry Boxer

Entonces, a pesar de ciertas carencias (como Lindsay Caldicott), es una oportunidad para ver muchas obras a pesar de la mediocridad del propósito (tengo que reconocer que como el catálogo sólo estaba en alemán no pude ver realmente la calidad de los textos, que pueden realzar la calidad). Y por tanto, hay una sección en la cual se interrogan realmente sobre la cuestión femenina a través del tema de las médiums. En efecto, la proporción de mujeres médiums es elevada : la razón es porque en el siglo XIX (y aún en el XX), era impensable reconocer como artista a una mujer de un nivel social bajo (ya era difícil para las de nivel alto) y no estamos hablando de reconocimiento, únicamente de aceptación. Porque la mujer misma no es el artista creador, ella es simplemente un vehículo, una médium, a través de la cual se expresa un espíritu (masculino, obviamente), y ello puede dar lugar a cierta forma de legitimidad. No es entonces Madame Favre (de quien además no sabemos nada) quien dibuja tan delicadamente esos extraños personajes barbudos.as, desdoblados.as, es un espíritu el que guía su mano. 

Anna Zemankova, New Years’Greeting, 1 janvier 1977

No es Anna Zemankova quien crea estas composiciones suntuosas (arriba, y aquí encima, un collage) cuya sensualidad evoca Georgia O’Keefe, es una fuerza que se apodera de ella, un maligno súcubo que se expresa a través de ella (¿será solamente médium?). Y es esta la única sección que responde a su manera a la pregunta sobre la especificación femenina / feminista del arte marginal, al situar a esas mujeres en un contexto no solamente médico y estético sino también político y social. 

Fotos 2, 3, 5 & 7 del autor.

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