vendredi 5 avril 2019

August Macke y Franz Marc, amistad y diferencias

31 de marzo 2019, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)




Franz Marc, Los Lobos (guerra de los Balcanes), 1913, 71x140cm, Buffalo (Albright-Knox)

Marc y Macke : desconocidos en Francia, o en todo caso se han visto poco y la aliteración hace que se confundan fácilmente; sabemos que el uno pinta animales de colores, el otro jovencitas igualmente de colores, y que, frecuentaron a Kandisky y a Klee y que los dos murieron en la Guerra. No es suficiente; la iniciativa de la Orangerie de dedicarles una exposición (hasta el 17 de junio) es entonces excelente, es la primera en Francia (¿sería a causa de cierta alemanofobia?), la casi totalidad de los lienzos nunca se habían exhibido en Paris (mientras que en Alemania, Suiza y en otras partes se pueden ver con facilidad; además no hay ningún Marc y solamente dos Macke, cuya Intérprete de laúd (abajo) está en los museos franceses). Es cierto que los dos son actores de un momento efervescente, el principio de la abstracción. Son amigos, desde su encuentro en 1910 hasta la guerra (aunque dejan de verse en 1913), período cortísimo de efervescencias pero cada cual sigue su camino y, visitando esta exposición vemos tanto lo que los  separa como lo que los une.

Franz Marc, El Sueño, 1912, 100x135cm, Madrid (Thyssen-Bornemisza)

Franz Marc nació en la confluencia de tres religiones (judía, católica y calvinista), quiso ser pastor, y la espiritualidad y el misticismo alimentan su pintura : es inspirada, visionaria, utópica, panteísta, exalta la energía vital, la pureza original. Los raros humanos que pinta son etéreos, van desnudos, idealizados, lejos del mundo (como en este Sueño), y, para él, el hombre real es feo, los animales son mucho más bonitos, sobre todo el caballo. Sus ideas románticas y nacionales (por ejemplo «la guerra purificadora») seducen a algunos al principio del nazismo (como a Alois Schardt entre 1933 y 1937) antes de que lo rechacen como «degenerado», decorativo influenciado por los franceses. Introvertido, su perfil agudo da una impresión de inquietud y de ausencia. Teoriza y conceptualiza, su pintura es una demostración permanente. Kandinsky, más o menos rechazado por sus amigos de Munich, crea con él el proyecto del Almanaque del Jinete azul a partir de junio de 1911. 

August Macke, Intérprete de laúd, 1910, 91x66cm, Pompidou

August Macke es un tipo amable originario de Renania, rollizo y sonriente, feliz con su pareja y destila, tanto con su ser como con su arte, un hedonismo contagioso. Más formal que intimista, también es más aventurero que su amigo, sale más fácilmente de la norma por más prestigiosa que sea. Mientras que Marc estará siempre cerca de Kandinsky, Macke, que no forma parte del Jinete azul sino más tarde, en septiembre de 1911, se nota mucho menos presente que los dos fundadores (el título de la exposición, «La aventura del jinete azul», que da una sensación de implicación equivalente, es en ese sentido engañosa) y su Intérprete de Laúd no fue elegida para la exposición fundadora, pues demasiado «matissiana» (aunque luego Kandinsky la compre). Siempre queriendo explorar, Macke se aleja del Jinete azul (pero sigue siendo amigo de Marc), se acerca a Delaunay (quien no aprecia a Marc), y del orfismo y luego se va para Túnez con Klee, experiencia creativa para los dos (con Louis Moilliet).

August Macke, Formas de colores II, 1913, óleo en cartón, 36×30.5cm, Ludwigshafen (Wilhelm Hack)


Dejando sus divergencias, es fascinante ver que, a finales de 1913 y en el primer semestre de 1914, sin que se sigan viendo los dos se dirigen hacia la abstracción, Marc con más reservas (sus lienzos son a menudo más bien no-figurativos que realmente abstractos, ver Los Lobos arriba), Macke es más audaz, como podemos verlo en sus Formas de colores

Franz Marc & Uagust Macke, Paraíso, 1912, temple y óleo sobre yeso mural, 400x200cm, Münster (LWL)

No conocemos creo, sino una sola obra de colaboración entre los dos pintores, este fresco Paraíso, que no está en la exposición. La exposición logra además una excelente contextualización, con obras de Boccioni, Cézanne, Delaunay, Klee, Kandinsky, el Aduanero Rousseau, y, qué alegría, una Prosa del Transiberiano. El catálogo editado por Hazan es de muy buena calidad, con, entre otros, dos ensayos bastante completos sobre la pintura de Marc («Animación et espitualización», por Annegret Hoberg) y de Macke (por Erich Franz), un muy buen análisis de los carnets de Macke («Realidad y forma», por Ursula Heiderich) y un estudio sobre la acogida de su obra de 1916 a 1940 (por Olaf Peters).


Agradecimientos a las ediciones Hazan

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire