mercredi 23 septembre 2015

Giordano Bruno, o el derecho de pensar diferente

16 de septiembre de 2015


(artículo original en francés, aquí) 


[busco voluntario/a para traducir mi blog al inglés : contactarme a través de : lenot.marc@gmail.com. Gracias]




Giordano Bruno, foto, Joao Manoel Ribeiro, Global Images




Haciendo excepción, he aquí un artículo sobre opera (me parece que es el cuarto después de Medea, Kiefer y Tristán e Isolda). ¿ Quién no es sensible a la figura de Giordano Bruno, filósofo y sabio condenado por la iglesia (condena que sigue vigente y que además fue reiterada por Juan Pablo II...) y que fue quemado vivo en el Campo dei Fiori en 1600 ? Más que un sabio que defiende sus tesis es un hombre que se levanta contra el poder, contra el orden (Ordine ! Es la primera palabra que pronuncia el primer inquisidor), un hombre que recusa el dogma. Unos años mas tarde Spinoza tropezó con el mismo oscurantismo religioso (pero de otra religión igual de coercitiva) : lo que cuenta, más que la substancia de sus ideas, es el derecho a pensar de manera diferente, ese derecho que recusaron y que todavía hoy recusan todos los poderes dogmáticos, los sistemas de pensamiento, las ideologías dominantes (es, me parece superficialmente, la diferencia entre Bruno y Galileo, este último defiende más sus ideas que su derecho a la diferencia). Bruno defiende lo infinito contra lo encerrado, lo universal contra lo comunitario : todavía hoy es pertinente. Volviendo a leer su biografía me he dado cuenta de que el 'motor' fue su lectura de Erasmo, a los 26 años siendo un joven dominicano, lo que lo lleva a su exclusión, a su vida nómada, a sus numerosos tratados y, finalmente a su condenación. 




Giordano Bruno, ph. Philippe Stirnweiss





Si, es verdad que todo eso es bello, pero ¿ cómo hacer una ópera ? ¿ cómo expresar ideas filosóficas con música, con voces, con movimiento ? El riesgo hubiera sido hacer una ópera temática, en donde uno imagina fácilmente el aburrimiento. El logro de ese Giordano Bruno (y de sus autores : música de Francesco Filidei, libreto de Stefano Busellato, dirección de Antoine Gindt, dirección musical de Peter Rundel) es expresar las ideas con música y movimiento. Las escenas alternan entre episodios vividos que lo llevan a su juicio y al suplicio, y pasajes filosóficos. 





Giordano Bruno




El espectador puede acercarse a la parte narrativa como lo haría con cualquier opera, admirando la dirección, la actuación de los actores, la dramaturgia; y críticos mucho mejor calificados que yo en ese campo hablarán seguramente de ello mucho mejor que yo a medida que pasen las representaciones futuras. Como espectador poco sofisticado (y musicalmente bastante ignorante frente a la sutilidad de la composición), aprecié en particular la escena orgiástica del carnaval veneciano, cuya coreografía esta muy bien lograda y la escena final de la hoguera en la que desnudan y untan de una especie de brea al cantante que hace el papel de Bruno, el barítono Lionel Peintre, impresionante. Sorprende la voz de falsete del papa, el contra tenor Guilhem Terrail que no canta sino tres minutos, tres minutos extraordinarios (su solideo se parece mucho a una kipá), y una de las cosas peculiares es la presencia no de un coro sino de doce solistas que tocan cada uno su partitura (me parece que son mejores las mujeres). La violencia de los interrogatorios que los inquisidores le hacen a Bruno es extrema, y se expresa en palabras, gestos y música (muy, a veces demasiado, expresiva). A veces es quizás demasiado simplista pero es potente. 




Giordano Bruno




Pero me parece que son las seis escenas filosóficas las que hacen que esta opera sea una obra aparte, seis escenas en donde sus teorías sobre el infinito, los cuatro elementos, el cambio perpetuo, el placer, la cosmogonía y sobre el bien supremo, todas herejes naturalmente, no se exponen sino que se expresan con movimiento, sonido, visión : existen una infinidad de Tierras y de soles, Jesus no fue sino un mago, Maria no era virgen y otras herejías insoportables que él presenta como hipótesis filosóficas y no como dogmas, y que abjura en vano. La sexta escena me emocionó de una forma peculiar : cuando la Inquisición  conduce a Bruno de Venecia a Roma, los solistas/coristas van y vienen cantando (en italiano) "nosotros vamos y pasamos, pasamos y volvemos, lo nuestro se nos vuelve extraño, lo extraño se nos vuelve nuestro". La armonía entre sus ideas y su representación alcanza entonces su paroxismo. 




Giordano Bruno



La primera mundial tuvo lugar hace unos días en la hermosa Casa da Musica de Oporto
Próximas representaciones en Estraburgo, Reggio Emilia y Milán, luego en abril 2016 en Gennevilliers y Caen. 


Share and Enjoy



Aucun commentaire:

Publier un commentaire