lundi 21 septembre 2026

Andy Warhol, aparte

 15 de septiembre de 2026, por Lunettes Rouges


Andy Warhol, Screen Tests Marcel Duchamp [ST79], 1966, captura de pantalla de una película de 4 min 30.

El problema con las exposiciones sobre Andy Warhol es que su discurso, sus temas, su empresa de demolición de los estándares artísticos, son en sí mucho más potentes que sus obras presentadas una por una. En sus serigrafías cuenta mucho más la repetición y la reproducción infinita, que la misma imagen. En cuanto a las Brillo Boxes o las  sopas Campbelllo que cuenta es la cosificación, la masificación, mucho más que la representación del objeto. En la película Sleep (muestran un corto de 1 hora y 30 de las 5 horas 21 totales) o en la película Empire (8 horas 05), lo que cuenta no es tanto John Giorno durmiendo o el rascacielos a lo largo de la noche, sino la duración absurda y la molestia ocasionada en el espectador incapaz de ver la película entera. En Screen Test (arriba), lo que cuenta es el formato disparatado, mucho más que un retrato verídico del personaje. En las Rorschach lo que cuenta es la apropiación artística de una herramienta psicológica, mucho más que las formas dibujadas representadas. En una palabra, a Warhol, que decía «Quisiera ser una máquina», no se le puede quitar la dimensión conceptual de su arte para reducirlo a la estética de sus producciones.

Andy Warhol, Hammer and Sickle with One Dollar Bills, hacia 1976, revelado tradicional

Es por estas razones que la exposición «Andy Warhol, la linea y la imagen» en el Museo de Luxemburgo (hasta el 10 de enero) cae de bruces. A la «búsqueda de nuevas perspectivas» sobre Warhol, su comisario hace énfasis sobre Warhol dibujante (fuera de la publicidad). ¿Porqué no? Pero a este enfoque así por encima, que puede ser interesante, si se trata de la exploración especializada de un historiador de arte, que intenta ser original frente a la inmensidad de las exposiciones y obras sobre Warhol, le falta respiro, es demasiado prosaico, y rara vez da cuenta de la fuerza revolucionaria de Warhol puesto que lo separa de su contexto y de su visión, para reducirlo al papel de buen dibujante (lo que nadie duda). Salimos entonces un poco decepcionado. 

Andy Warhol, Torso (Doble), hacia 1982, serigrafía en papel, 77.8×109.2cm

Aunque la exposición no enriquece la mente sí permite ver algunas obras interesantes. Sin embargo en la sección intitulada Erótica, solamente se ven bonitos retratos muy mesurados, de bonitos efebos (entre ellos James Dean), el corto de Sleep es apenas un penis flácido que apenas se ve en un rincón (aquí arriba). Nos encontramos muy lejos de, por ejemplo, Mapplethorpe. Puede ser que la ambigüedad vergonzosa del buen católico Warhol, atrapado en su pecado de carne, haya influenciado al comisario...

Andy Warhol, Vote McGovern, 1972, serigrafía, 106.7×106.7cm

Podemos distraernos con los seudo-símbolos que han perdido todo significado y están reducidos a formas gráficas, dólares u hoz y martillo (más arriba). Nos puede parecer audaz el afiche electoral anti Nixon: su retrato desastroso (que me recuerda el eslogan de entonces: «Would you buy a used car from this man?») con el preliminar «Vote McGovern». Podemos apreciar sus retratos coloridos de Drag Queens. Pero francamente, ¿los dibujos de gaticos? ¿sus patines? Pasemos, punto y aparte. 

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