lundi 29 septembre 2014

Vuelta al cole a orillas del Tajo, continuación


25 de septiembre de 2014, por Lunettes Rouges

(articulo original en francés aqui)

Otras exposiciones interesantes


 Mafalda Santos, Alvará, 2014, foto del autor


Después de haber descubierto el Centro de arte Carpe Diem (que celebra sus cinco años) y que tanto me entusiasmó, volví para ver su nueva exposición (hasta el 20 de diciembre): es un espacio muy interesante y exigente, y que pide que las obras expuestas tengan densidad, para que puedan existir frente a la intensidad del lugar. Algunas obras no me convencieron mucho, me parecieron demasiado neutras o demasiado fáciles o irónicas (la obra de arte como basura...), mientras que otras, saben ocupar el espacio con nobleza y fuerza. Así, Mafalda Santos hizo en uno de los salones de honor, una pared de hojas de papel amontonadas, con discretos efectos de color fundido en el canto y el juego de luz del sol : es una destrucción, una biblioteca en ruinas, un monumento funerario al papel, a los libros, un memorial de burocracias muertas. También es una escultura mínima, un obstáculo con una falsa frivolidad, engañosa, que hay que esquivar, y con la cual el cuerpo se mide en vano al imprimir a veces también su sombra. (Aquí también



Renato Bezzera de Mello
De onde os rios se encontram para inventar a mar,
photo Oxana Ianin


En la cocina encontramos otra obra sobre la memoria, otro monumento con el cual nos enfrentamos : es acuático, marino, flexible y convexo, de miles de azules entre gris y azul. Renato Bezerra de Mello, soñando con el océano que, desde su ciudad Recife, lo separaba de Lisboa, acumuló centenas de rollos pintados de azul, amontonados sobre una mesa larga (aquí también). De esta acumulación nace una sensación de belleza irrisoria, de impotencia humana y de nostalgia soñadora, refuerzan, disimulados en rincones oscuros de la pieza, tres vídeos marinos, brumosos y húmedos. También me llamó la atención la obra pos colonial de 
Sandro Ferreira, y los "juegos de palabras" de Tim Etchells ( muy presentes en Lisboa este año) que acompañaba una serie de fotografías de textos en la ciudad (grafitis, eslóganes...) realizados por jóvenes aficionados dentro de los cuales algunos son muy buenos. 


Kiluanji Kia Henda, Rusty Mirage (The City Skyline), 70x100cm, 2013


En la galería Filomena Soares (hasta el 29 de noviembre), el artista angoleño Kiluanji Kia Henda (del que en otro lugar pudimos apreciar la ironía mordaz y crítica cáustica) presenta una obra que esta vez es más sobria, más utópica, sobre una ciudad espejismo, el sueño de una ciudad en el desierto : planos (un Templo, un Palacio de poder abstracto), excavaciones, el periplo de un hombre que persigue su sueño. Las construcciones son sólo esqueletos de metal, sin paredes, sin consistencia. Seguramente no entendí todo, pero me gustó esa obra flotante, irreal, ensoñadora (al lado de la cual su humor sobre Dubai no cae bien, un cambio desconcertante). 


Felipe César, Golden Visa

En la galería Cristina Guerra (hasta el 11 de octubre), Filipa César (ya habíamos visto su obra el el Jeu de Paume) sigue sus investigaciones sobre Guinea-Bisáu, Amilcar Cabral, las guerras coloniales (y los diferentes tipos de minas), y más generalmente el cuestionamiento de la historia, de los archivos, de los restos. Un video muestra al artista, leyendo en tono monocordio a la luz de un proyector, alternativamente en inglés y en portugués, textos sobre Cabral y Bisáu, un dispositivo trabajoso como una conferencia académica. La articulación entre este interesante trabajo histórico (y de interrogación de la historia) y, por otro lado, la denunciación en acuerdo con la política actual de Portugal que quiere atraer a su territorio extranjeros ricos ("Golden Visa") y jubilados al tiempo que anima a los jóvenes portugueses para que se vayan al extranjero (como el artista que vive en Berlín), no me pareció convincente. 




Vasco Araujo, Re Cordum : Voltar ao Coraçao 8, 2014, 112x50x26cm, photo de l'auteur


Para terminar, la galería Baginski presenta (hasta el 22 de noviembre) una exposición de Vasco Araujo (también a él lo vimos en el Jeu de Paume hace unos años y yo lo describía como simple compatriota de Pessoa...) que presenta un dispositivo muy interesante cuyo eje es la voz, las voces. Al lado de algunas composiciones exóticas con palmera, coco y pie de elefante ("es tropical, es exótico, es sexy.."), lo que vemos primero son una decena de grupos de reproducciones de cuadros o de dibujos, dos, tres o cuatro a la vez, no están pegados en las paredes sino despegados, oblicuos, angulares, por lo que adquieren una tercera dimensión, formando una especie de escultura en donde los retratos se miran o se desdeñan. Son reproducciones de las obras de Eduardo Malta, artista suboficial del régimen de Salazar, retratista de la buena sociedad, y discretamente, también pintor de desnudos. En el salón mundano que se podría crear aquí entre esos elegantes retratos aristocráticos, obedientes y pomposos, fríos y dignos, interfieren algunos intrusos, un viejo negro tan digno como ellos, dos mujeres africanas desnudas, una de ellas más bien "etnográfico-colonial" (naturalmente), la otra diabólicamente erótica (Inés, Cabrocha Brasileira, un cuadro que aparentemente causó escándalo en esa época; arriba al centro, entre una elegante en traje de noche y otra en traje country). Qué decir? Para cada conjunto, un cable, un audífono, un letrero : voces, textos; no se deben leer los textos primero hay que escuchar las voces, incluso sin entender, impregnarse de los sonidos, de los acentos, de los tonos. Aquí se crea el vínculo, aquí se encuentra la magia. Vasco Araujo es también un hombre de teatro y de ópera, y son las voces roncas y reidoras, frívolas o preocupadas lo que constituyen el cemento de las obras (los locutores están acreditados en la exposición). Las voces hablan de celos, de deseo, de aburrimiento, de inocencia y paraíso en un discurso lejano, como velado ( la mayoría de los textos son citaciones de las obras de José María Vieira Mendes) cuyas palabras no parecen tan importantes como el decorado construido por ellas, y resulta un edificio de tensión y de indiferencia. 




Vasco Araujo, Re Cordum : Voltar ao Coraçao 5, 2014, 160x45x28cm, foto del autor


Las únicas palabras que quedan en la memoria al salir de la galería son las de los negros, de los intrusos, que dicen : miren el color de nuestros ojos, no el de nuestra piel, miren en que nos parecemos y no las diferencias. La mulata brasileña dice que no quiere que la usen para hacer arte, que se ha vuelto un discurso en boca de otros, que ella es el Otro y que está perdida. La violencia de la argumentación de los colonizados contrasta con la elegante neurastenia existencial de las otras voces. La última obra hace que se enfrenten, al ojo y a la oreja, un corazón y una voz de mujer, por un lado nueve estatuas de madera negra, nueve bustos de negros, agrietados, dañados y por el otro la reproducción inmaculada de la Venus de Milo : diálogo sin salida, no tenemos historia. Una organización compleja a partir de contribuciones, reproducciones de Malta, textos de Mendes, voces de doce actores, introduce en la quietud histórica pos colonial un fermento, cuestionamiento, una mirada que molesta. El título de la exposición es volver al corazón, y también saber de memoria, recordar. 

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