mercredi 25 février 2015

Esculpir el espacio (Pedro Cabrita Reis)

12 de febrero de 2015, por Lunettes Rouges



(Original en francés, aquí)




Pedro Cabrita Reis, Los lugares fragmentados, Toulon, 2015, vista de la exposición, foto. Joao Ferrand



Una subprefectura antigua con sus oficinas grandes, su escalera majestuosa, sus molduras, sus mármoles y sus pisos de madera y un pomposo muy de la III República. Un artista que se implica, que se instala, y que dibuja formas, que esculpe el espacio, que lo ilumina y lo desvía. Ya va a hacer dos años que en Venecia, yo había admirado (al tiempo con muchos otros) la maestría con la cual Pedro Cabrita Reis ocupaba el espacio de un palacio algo decrépito, "desarrollando una arquitectura mínima y precaria de vigas metálicas y de luces que habitan los lugares de manera elegante e intensa". Si, en el Hôtel des Arts de Toulon, tanto la historia republicana del lugar como el estilo arquitectural institucional están en las antípodas del aristocrático Palazzo Falier. La manera como Pedro Cabrita Reis ocupa el espacio, se basa siempre en una conjunción que reúne perfiles de aluminio, tubos fluorescentes y cables eléctricos negros expuestos a propósito, y que se ha ido volviendo más fina; nos deja más libertad, más respiración, nos incita a que vayamos de una pieza a la otra, propone nuevas escapatorias, a veces desconcertantes (comisaría de Jean-Francois Chougnet, que los años pasados en Lisboa lo convirtieron en un puente entre los dos países).



Pedro Cabrita Reis, Los lugares fragmentados, Toulon, 2015, vista de la exposición, foto. Joao Ferrand


El vocabulario básico es siempre el mismo : materiales industriales bastante ordinarios, trabajo de construcción en el lugar, dimensionamiento del espacio y del cuerpo en ese espacio. De ello resulta por ejemplo la entrada en la cual la mirada pasa de una escultura luminosa a la otra, en la cual las barras de aluminio acentúan el espacio y en la cual los cables eléctricos son dibujos en el espacio. En la pared una "casita", y aquí todo recuerda la intimidad de la casa, "un modelo del universo que se puede medir"; en el suelo, una torre alveolada hecha con secciones amontonadas, maciza y de tamaño humano, que de cerca parece frágil. Sus construcciones utilitarias, rudas y superficiales tropiezan con la elegante decoración "bella época" del Palacete, perturbando el espacio y la visión, ocupando el terreno y dando la impresión de anunciar la futura destrucción del lugar.



Pedro Cabrita Reis, Los lugares fragmentados, Toulon, 2015, vista de la exposición, foto. M. Lenot



La luz fría y cruda del neón es aquí realmente un material, una herramienta de dibujante en el espacio. Subiendo la escalera, uno cae en la celada de este artista cazador, acorralado por sus trampas oblicuas, encandilado dentro de la ortogonalidad de horcas. Esta arquitectura interior nos distribuye hacia las salas laterales.



Pedro Cabrita Reis, Salón de música / Partitura N2, aluminio, médium, acrílica sobre aglomerado, tubos fluorescentes y cable eléctrico, 165x228x20.5cm, foto.M.Lenot



En una, barras de aluminio y neones sostienen círculos obturados, de metal, vidrio y paneles de yeso, de plexiglas o de aglomerado; toda la gama de materiales de construcción : perfección de formas y de relación entre ellas.



Pedro Cabrita Reis, Cometa, 2015, aluminium, medium, tube fluorescent et câble électrique, 210x326x10.5cm, ph.M.Lenot



En otra, un óvalo puro, de soldaduras bien visibles cuya tangente es un neón, y se admira la elegancia de la caída del cable negro, fluido y sinuoso. Ante esas formas tan simples uno se halla sin palabras, sin otra interpretación que la evidencia (la casa, la construcción...) y simplemente sensible al equilibrio perfecto de las formas.



Pedro Cabrita Reis, Favorite places 1, 2004, aluminium, madera, vidrio, mármol, neón, 260x120x120cm, coll. FRAC Bourgogne, foto M.Lenot



Es lo mismo con la escultura de un ángulo de la pieza y su diagonal (arriba) a la cual hace eco un "dibujo" de líneas excavadas con una sierra o con una pulidora en la madera de una vieja puerta. Esta cabaña pequeña, eco de la casa, a la vez abierta y cerrada, esta hecha con puertas de recuperación; el techo es una placa de mármol, parece que funeraria. Es una oda a la precariedad? Es también un tabernáculo del que nos mantiene a distancia, un estuche precioso en el que no podemos penetrar, una casa que nos rechaza.



Pedro Cabrita Reis, El taller de los niños, 2015, placas de madera recuperadas, aluminio, tubos fluorescentes y cable eléctrico, 65.5x210x12.5cm, foto M.Lenot



Algunas veces, la gama de materiales se enriquece : una tabla recuperada cubierta de garabatos de colores, como una paleta, y puesta a la luz como el cuadro de un maestro, o una cubierta de pana con reflejos azules, verdes o rojos, enmarcada e iluminada como un Santo sudario.



Pedro Cabrita Reis, Melancolía, 2015, aluminio, medium sombrero, tubo fluorescente y cable eléctrico, 37x225x19.5cm, ph.M.Lenot



Algunas veces, es demasiado, y el mensaje implícito del maestro sorprende y molesta, como ese sombrero inadecuado que parece olvidado sobre una de las esculturas. Pero él dice que no le importa el mal gusto.



Pedro Cabrita Reis, The Sleep of Reason, 4th series (Orange) N1, 2009, acrílica sobre foto montada en aluminio, 49.5x75cm, ph. PCRStudio Rodrigo Peixoto



Al final, en una de las salas una serie de doce fotografías, todas medio cubiertas de pintura anaranjada : esa forma de ocultar marca una distancia, un rechazo de doblegarse a la verdad fotográfica. La mayor parte de esas imágenes son imágenes de agua, de marea, de dunas, de playas, tranquilas y encantadoras. Y entonces porqué la serie se llama, según Goya, El sueño de la razón? Se durmió el artista perdiendo conciencia de lo real razonable y atormentado por monstruos en sus sueños ? Quizás si, pues en medio de esos paisajes apacibles surge la muerte : cadáver de perro o de conejo ahogado, desteñido, del que no se ve sino la parte trasera.



Pedro Cabrita Reis, The Sleep of Reason, 4th series (Orange) N2, 2009, acrílica sobre foto montada en aluminio, 49.5x75cm, foto M. Lenot



Si las obras de Pedro Cabrita Reis son siempre enigmáticas (y el artista sigue obstinadamente mudo en cuanto a su sentido se refiere), el conjunto en tal lugar, crea una sensación entre intimidad y asombro, entre familiaridad y deslumbramiento que sentimos rara vez.

Viajé invitado por el Hôtel des Arts.

Fotos 1, 2 & 9 cortesía del servicio de prensa del Hôtel des Arts. Fotos  3, 4, 5, 6, 7, 8 & 10 del autor.



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