lundi 24 mars 2025

La pintura esculpida de Adriana Molder


17 de marzo de 2025, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


Adriana Molder, La mujer desnuda con rosas.


Dos exposiciones de Adriana Molder, las dos auspiciadas por una estrella, Antares (hasta el 4 de mayo) y Aldabarán (hasta el 22 de junio). En los dos casos sus dibujos grandes y negros sobre papel y sus pasteles sobre tela moldeada no solamente ocupan las paredes, sino también, suspendidos al techo, ondulan al antojo del aire que se desplaza. El visitante se mueve, los rodea, los mira por los dos lados, juega con el hueco que a veces (Antares) lo atraviesa abriendo la mirada hacia otro espacio, y el mínimo de sus desplazamientos interactúa y anima la obra suspendida. 


Adriana Molder, She Wind.


Los dibujos no son planos, no tienen nada de representaciones tranquilas sobre una hoja ordinaria. Al contrario, son repujados, atormentados, se ven montes y valles como si fueran huellas de puños que la artista (o un espíritu poltergeist) hubiera martillado sobre la superficie. Son dibujos que se vuelven objetos materiales, esculturas, como para reírse del paragone que así resulta anticuado. 


Adriana Molder, Serpentina, película en stop-motion


En la exposición Antares que contiene varias series, los dibujos son grises y negros, las sombras ocupan el espacio y vemos figuras extrañas en las que los humanos van engalanados con formas animales o vegetales. Algunas son inspiradas por el Medioevo, otras por el cine. Y la exposición incluye una película en stop-motion, Serpentina, una pantomima en la que la artista juega con sus dibujos como si éstos estuvieran vivos. 


Adriana Molder, Wilde Frau, 2024-25, pastel graso sobre tela moldeada, 240x190cm


En la exposición Aldebarán aparece el color, primero como fondo rojo que cubre la pared detrás de las formas suspendidas y después como un detalle, un rostro de colores que emerge de un cuerpo negro (más abajo), o esta mujer salvaje coronada de pámpano, con senos rosados, uno de frente y el otro de perfil, que un inquietante bebé está mamando. Vemos también los Siete cuentos góticos de Karen Blixen (escritos a su regreso de África) y los Cuentos italianos de Italo Calvino. 


Adriana Molder, Apolo & Dafne (Treinta) Frutas, según Piero/Antonio da Pollaiuolo, 2024-25, pastel graso sobre tela moldeada y acrílica.


Como de costumbre en la obra de Adriana Molder está presente la historia del arte: del pequeño cuadro de (Piero) Pollaiulo que muestra a Dafné transformándose en olivo en el momento en el que Apolo la quiere sujetar, Molder hace un conjunto grande con los dos personajes en gris y negro pero le pone al árbol unos treinta «Frutos» coloridos y cada uno de ellos representa a un personaje pictórico.  


Adriana Molder, Os Meninos (según Paolo Uccello) (Los muchachos), pastel graso sobre tela moldeada y acrílica sobre papel de calco, 375x200cm


Necesité más tiempo para identificar a los dos muchachos según Paolo Ucello: se trata de los hijos del judío que quiso quemar una hostia consagrada (la que se puso a sangrar y con ello se alertaron los guardias), lo que hace siete años me inspirara negros pensamientos; aterrorizados, el uno llora y el otro se aferra a su madre encinta. Pero aquí sólo vemos a dos muchachos temerosos y únicamente el rojo del fondo puede evocar la historia original. 


Adriana Molder, Sombra do Espelho (sombra del espejo), 2025, tinta de China sobre papel negro, 141x70cm


En el MNAC también, en la exposición hay una película en las que las imágenes de estrellas, fotos o dibujos renacen de las cenizas y apagan las llamas que las consumieron. Todo aquí es desdoblamiento, desubicación, singularidad inquietante (como Ucello) tanto por la forma escultural de las telas como por los personajes procedentes de otro mundo. 


Fotos del autor salvo la tercera.



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