lundi 26 mars 2018

Los « diagramas coloridos » de Hilma af Klint

25 de marzo de 2018, por Lunettes Rouges


(artículo original en francés, aquí)




Hilma af Klint, vista de la exposición, serie Ten Largest (groupe IV), los 4 cuadros sobre la edad adulta, 1907, tempera sobre papel




¿Cómo entrar en la obra de Hilma af Klint? La manera más común es tomando en cuenta todo el discurso espiritista, espiritualista, Blavatsky, Rosa-Cruz, teósofo, antropósofo, etc. que acompañó e inspiró la obra de esta aristócrata sueca. Nació en 1862, estudió en la Academia de Bellas Artes de Estocolmo (lo que en esa época en Suecia no era raro), en donde aparentemente estuvo satisfecha con una enseñanza bastante académica (al contrario de muchos de sus condiscípulos, entre ellos, Ernst Josephson, que pedía un enfoque artístico más moderno y menos académico). Buena alumna, tuvo éxito enseguida como pintora de flores, paisajes y retratos, de un gusto totalmente clásico; incluso la exposición de Eduard Much (un año menor que ella) en 1894, considerada como radical y escandalosa, y que tuvo lugar en el mismo edificio en donde ella tenía su taller, no parece haber despertado en ella el mínimo eco. En cambio, se apasionó muy pronto por el esoterismo, y en paralelo con su obra figurativa más o menos comercial, hacia 1889 empezó a trabajar inspirada por los espíritus que la poseían y pintaban a través de ella. Continuó ese trabajo inspirado hasta su muerte en 1944. 



De Fem, dessins automatiques, 1908, crayon sur papier kraft, chacun 53x63cm





De 1896 a 1906 creó, con otras jóvenes como ella, solteras y diplomadas de Bellas Artes (Anna Cassel, la más cercana a ella, Sigrid Hedman, Cornelia Cederborg y Mathilde Nilsson), un grupo, De Fem (las cinco), que se reunía todos los viernes para rezar, meditar, leer la Biblia y entrar en comunicación espiritista con espíritus superiores, llamados Gregor o Amaliel, que dibujaban a través de ellas. Podemos, es verdad, considerar esos dibujos como «automáticos», con la diferencia que para los surrealistas, la escritura automática era una liberación del inconsciente, mientras que estas jóvenes reprimían su inconsciente a favor de una religiosidad exacerbada. Dudo que ellas hayan oído hablar de los Estudios sobre la histeria y la interpretación de los sueños, que son contemporáneos, pero solamente al mirar esos dibujos inspirados por los espíritus, no hay dudas sobre las pulsiones contenidas de aquellas castas mujeres de más o menos treinta años. Se habla rara vez del lesbianismo de Hilma af Klint que contribuyó a marginarla, y de la pareja que formó con Thomasine Anderson, enfermera de su madre. Leer las investigaciones históricas detalladas de Marty Bax, en tres partes : I, II, III (y también).



Hilma af Klint, serie de las religiones (grupoII), nª3c, El punto del vista del mahometanismo, 1920, óleo sobre lienzo, 36,5x27cm


Hilma af Klint, serie de las religiones (grupo II), nª3b, El punto de vista del judaísmo y del paganismo, 1920, óleo sobre lienzo, 36,5x27cm



Lo que queda sin embargo es que no podemos negar que Hilma af Klint fue probablemente la primera que pintó cuadros abstractos, antes de Kandinsky, antes de Kupka, antes de Malevitch (con quien, reclusa en su castillo y en su mística, no tuvo ningún contacto, y no debía de conocer la obra). Se conoció su obra mucho más tarde, no porque hubiera sido una mujer ocultada por le machismo sino porque ella le prohibió a su sobrino el almirante Erik af Klint, que mostrara sus cuadros antes de que pasaran 20 años después de su muerte, y éste, (¿atemorizado por la obra?) en realidad esperó 42 años (exposición The Spiritual in Art en 1986 à Los Angeles). Sólo Rudolf Steiner, el maestro de la antroposofía pudo ver las obras, y aparentemente no lo impresionaron mucho pues no quiso exponerlas en su santuario suizo dedicado a Goethe (o en todo caso a su interpretación mística del Tratado de colores de Goethe). Arriba la interpretación geométrica de las religiones, Islam y Judaísmo, a base de dibujos en blanco y negro bastante sencillos, y difíciles de vincular con cualquier indicio religioso. 




Hilma af Klint, vista de la exposición, Retablos, grupo X, 1915, óleo sobre lienzo y hoja de metal, cada uno 238x179cm



Hay que ver también que si los primeros pintores abstractos, de Kandinsky a Mondrian, también se interesaron por los esoterismos, su interés fue como materia prima, entre otros, por curiosidad, y para nada como en el caso de Hilma af Klint como regla de vida absoluta. Los exégetas de af Klint, ya sea en en el Moderna Museet o en la Pinacoteca de Sāo Pablo (hasta el 16 de julio; una de las hojas de la sala invita al visitante a que medite delante de los Retablos, como en una iglesia, o sea...) no se quedan atrás para atribuirle una visión extraordinaria, al descubrir antes de todo el mundo la estructura del ADN, la del átomo, o la teoría de la expansión del espacio o del Bing Bang; el catálogo nos dice también que había previsto en sus cuadros el Blitz sobre Londres y no sé qué batalla naval en el Mediterráneo, diez años antes de la segunda guerra mundial.





Hilma af Klint, carné, 1919 (no está en la exposición)



Si, hacemos un esfuerzo para olvidar todo ese discurso embrollado y brumoso, queda el conjunto de lienzos abstractos que el crítico (desde luego, muy conservador) Hilton Kramer describe en 1987, poco después de haberlos descubierto, como «esencialmente diagramas coloridos» con un interés histórico pero poco interés estético. Todo está cuidadosamente codificado, formas geométricas y colores, y los 124 carnés que ella dejó cuando murió, descifran todos esos códigos, los sentidos del cuadrado, del triángulo y de la espiral, el azul femenino y el amarillo masculino, y otros simbolismos rigurosos, incluso fastidiosos; como una iteración de la simbología de finales de la Edad Media, recreada artificialmente en el siglo XX. 




Hilma af Klint, Serie Ten largest (groupe IV), nª7, edad adulta 1907, tempera sobre papel, 315x235cm



Para mí, a pesar de sus origines aristocráticos y a pesar de sus estudios en Bellas Artes, Hilma af Klint se sitúa más cerca del arte marginal o outsider (y de los Magos de la Tierra) que del universo racional y modernista de los pioneros de la 
abstracción : tanto su inspiración a través de los «Maestros Superiores» que pintan a través de ella, como el repertorio bien codificado de las formas y de los colores simbólicos que utiliza, la acercan a los artistas marginales, inspirados por los espíritus y que repiten sin cesar su vocabulario codificado.

Fotos del autor, excepto las dos últimas.

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