mardi 3 août 2021

Magritte 1940-1948 : ¿Contra-infortunio o suicidio pictórico?

 


20 de julio de 2021, por Lunettes Rouges

(artículo original en francés, aquí)


René Magritte, La premeditación, 1943, óleo sobre lienzo 55x46cm, col. part.


En 1940, Magritte huye la avanzada alemana y deja a su mujer en Bruselas con su amante Paul Colinet. Cuando unos meses más tarde vuelve al lado de Georgette, decide ser positivo y deja la pintura de los años anteriores, aquel surrealismo que él califica entonces de poesía perturbante, para pintar «el lado bueno de la vida», la felicidad. El Museo de la Orangerie presenta esos lienzos insistiendo en que se inspira de Renoir (pero no solamente); además es en esa misma época que empieza una actividad remuneradora de falsificador, copiaba a Braque, Picasso, Ernst y a Chirico y los lanzaba al mercado. 


René Magritte, La Cosecha, 1943, óleo sobre lienzo, 59.7x80cm, Museos reales, Bruselas


Esta pintura del «contra-infortunio» (según escribe Laurence Bertrand Dorléac en el catálogo) lleva bonitos colores y está marcada con un erotismo de buena ley. Al principio no se le ve ninguna malicia, apenas una felicidad sencilla y tranquila, un himno al amor, al cuerpo de Georgette, a las flores, a la naturaleza. Es verdad que es un himno un poco aburrido... sólo los títulos conservan el perfume de su poesía perturbadora, por ejemplo esta Premeditación de arriba. 


René Magritte, La Magia Negra, 1943, óleo sobre lienzo, 80.5x60cm, col. part.



Y después, mirando bien, descubrimos de manera subyacente, aquí y allí una singularidad inquietante: la mujer desnuda y sin expresión, Georgette, como siempre, en La Cosecha, pintada según Renoir pero con multitud de colores cuya mayoría evocan la frigidez, salvo la cabeza y el brazo derecho, rojos, listos para la acción. De las dos Magias Negras, también con dos temperaturas, la una se vuelve mientras que ésta, de frente, desafía al espectador, de sus ojos vacíos a su vellosidad ardiente. 


René Magritte, El primer día, 1943, óleo sobre lienzo, 60.5×55.5cm, col. part.



En cuanto a la bailarina que surge de la entrepierna de un joven violinista, es todo salvo inocente: también ella proyecta una sensación confusa de turbación, de molestia, de obsesión de lo trágico, de embrujo. ¿La felicidad proclamada no será sino fachada?


René Magritte, Ilustraciones para Madame Edwarda, 1946, tinta de China sobre papel, 35x25cm, col. Sisters L



En fin, ilustrar a Madame Edwarda con dibujos tan poéticos, en los limites de la pornografía va más en la línea de las obsesiones batallanas que del optimismo bobo que pretende mostrar Magritte en ese entonces. 


René Magritte, Pom’ po pon po pon pon pom pon, 1948, acuarela y gouache sobre papel, 32.8×45.9cm, Museos reales, Bruselas



Y ni hablemos de las querellas con Bretón y las embestidas con Manifiestos, aburrido y lleno de insultos recíprocos y vayamos directo a la pintura vache de su regreso a Paris en 1948: provocación grosera, suicidio pictórico. Menos mal que le pasará. 


Catálogo en servicio de prensa.

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