jeudi 3 mars 2016

Wolfgang Tillmans, Fotos de entredós

29 de febrero de 2016, por Lunettes Rouges

(Artículo original en francés, aquí)


Vista de la exposición




Wolfang Tillmans (en Serralves hasta el 25 de abril) es un hombre de límites, de fronteras, de espacios abiertos y ambigüedades, un hombre de equilibrio, algunas veces precario, entredós.
Aquí muchas de sus fotografías son indecisas, entre día y noche, entre cielo y mar, 
¿ acaso es el suelo ? Todo aquí es atmosférico, intangible, indefinible, oscilante entre líquido y gaseoso. Pocas líneas derechas excepto el horizonte, todo serpentea, todo es fluido. Se trata de una nube o de una ola, de la huella de un avión a reacción, o todo ello son únicamente ilusiones, fabricaciones en el cuarto oscuro (puesto que el artista jura por sus dioses que él no photoshopea).





Wolfgang Tillmans, Colour Space, 2014




Todo está bañado en el color, puro, que fusiona, tonos para los cuales habría que inventar nuevos nombres. Y es un placer ver en el fondo de la exposición este diagrama de colores expuesto como una obra en sí, la herramienta del proceso ensalzada como la paleta del pintor. 





Wolfgang Tillmans, Italian Coastal guard flying rescue mission over Lampedusa, 2008




A veces se nota la realidad, la alusión surge en la imagen, se reconoce algo, casi siempre misterioso, apenas si lo explica el cartel. Así, en formato pequeño (que por lo tanto miramos de otra manera), la luz que atraviesa las nubes como una manifestación divina igual que en los libros de catecismo ilustrados de mi infancia, resulta ser en realidad el haz de luz (luz cenital, dicen, me parece, en el teatro, vocablo bastante apropiado aquí) de un avión de los Guarda Costas italianos en búsqueda de barcos de migrantes cerca de Lampedusa. Pues aquí se trata también de política y de refugiados, un cementerio de barcos en la misma isla y otras alusiones aquí y allí. Pero a menudo se nos escapa la referencia : ¿ cuál es esa península vista de avión sin indicación alguna ? Y "el lugar más bello que haya existido"  seguirá perdido en una bruma de altitud : algunos árboles, terrazas, rocas, ¿ en dónde estamos ?





Wolfgang Tillmans, Nova (detalle), 2015




Y, ¿ en dónde estamos delante de esas olas inmensas, de ese cuadro gigante que solo muestra agua agitada por el viento y nada más, con apenas una banda gris arriba, probablemente cielo, o quizás tierra a lo lejos ? No es sino un momento captado, gotas suspendidas, espuma de mar, oleadas, y cada centímetro cuadrado de esta fotografía inmensa es en sí un cuadro, una sumersión en esa materia ondulante. Son siempre formas blandas, olas o nubes, inaprensibles, informes; y algunas veces sin posibilidades para diferenciar arriba y abajo. 




Wolfgang Tillmans End of broadcast VII, 2014




Es también una inmersión en la materia de esta fotografía incomprensible, pixeles argénticos llevados al extremo y reunidos en un campo incierto, investigación hacia lo más profundo de la imagen, hasta el momento en que leemos que Tilmans fotografió la pantalla de un viejo televisor en un hotel de San Petersburgo : de lo numérico a lo argéntico, de la modesta pantalla al cuadro mural, del vestigio soviético a la pos modernidad triunfante.  





Wolfgang Tillmans, Moonrise (Sundance Camp), 2011




Fronteras del gusto también, que no duda en traspasar para sumergirse en un kitsch discutible : en Arles no me había gustado mucho la exposición de fotos aleatorias
Al igual que sus imágenes desposeídas de todo son fascinantes, las más realistas son a menudo decepcionantes. La belleza de su obra es frágil y la aparición del mínimo elemento demasiado convencional puede perturbarla. Ante la banalidad de las vistas desde las ventanillas de un avión, ante los tonos chillones de un banal desayuno inglés que desentona en medio de la suave y sorda monotonía gris, ante la foto de luna colgada y demasiado evidente en el techo, ante la ordinaria luna de mar (si por lo menos pudiéramos pensar en Munch...) me invade la misma sensación de duda que en Arles. Como si a propósito Tilmans quisiera romper los esquemas, algo así como las pinturas "couillardes" de Cézanne o el periodo "vache" de Magritte, y hace resaltar así la fragilidad de su estética. 





Wolfgang Tillmans, Lacanau Sunset 1987 (fotocopia laser)




Es en su conjunto un juego con nuestra percepción que no sale del marco de una práctica estándar de la fotografía : aquí no hay experimentación con la máquina o los procesos fotográficos. A excepción de las fotografías de cuando joven, que fueron una tentativa para agotar la imagen a través de su reproducción tosca : del anochecer en Lacanau ya no quedan sino algunas líneas en la hoja de papel, quizás su esencia. Y las fotografías entredós son también investigaciones sobre la esencia misma de la imagen. 

Fotos del autor.


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